"Pídeme lo que quieras, excepto información"

 

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Ostracismo

Desde hace unas semanas, la ya extinta columna de Enric González ha sido la primera tostada del día para más de un directivo de Prisa. Estos, ahora más relajados desde que han colocado un buen pedazo de Digital Plus, han tenido que chuparse el dedo cada mañana (y pasar mejor las páginas, se entiende) para llegar hasta el rincón de González en la sección de Comunicación.

El secreto a voces que ha resultado ser su marcha a Oriente próximo, que comenzará en enero, convertía su columna de lunes a viernes en lo más parecido a una erupción en la cara para algunos de su periódico. Enric publicó ayer, para descanso de algunos, su última columna de opinión. Bajo el título ‘Lucro’ ha dejado la mejor de sus reflexiones para el final. Con pulso elegante y directo, como acostumbra.

El periodista de El País atendió amablemente la llamada de este periódico. Con un ánimo atascado, no ocultó su recientemente adquirida sensación de hastío por la escritura. Todo un titular para alguien que no sabe hacer otra cosa (ni falta que hace). Por el momento, González se limitará a descansar; hasta enero no partirá hacia su nuevo puesto. Una vez allí, mientras no encuentre residencia y fuentes nada se volverá a saber de su periodismo, algo que Enric calcula no tener resuelto antes de marzo. Y cuando llegue, será únicamente en forma de noticias; nunca más (de momento), como reflexiones. No comprende ni comparte la decisión de su periódico al dar cerrojazo a sus columnas, pero asegura no poder “molestarse por volver a una corresponsalía” ya que, al fin y al cabo, es lo que ha hecho “toda su vida”.

Su outro y despedida, ‘Lucro’, está escrito con la tinta que comercializan para las cartas al director. Como aquellas tribunas en las que uno se dirige a alguien, sin decir exactamente a quién,  y además de una forma con la que se enteren todos. Un recado en toda regla a las altas esferas, a los periodistas en general y el público en particular. Se dice que cuando alguien escribe una carta al director es porque la idea que plantea se cuece ya en miles de personas. En el caso de Enric González, esta leyenda se hacía realidad.

La sensación que este cese deja en algunos foros es semejante a la que provoca el cierre de un periódico. En el fuero interno, la sensación es la de otro toldo que cae, sobre una persiana ya cerrada, en alguna ventana que hace tiempo que no abre. “El periodismo será lo que nosotros queramos que sea” decía González al recibir el Premio Francisco Cerecedo. Ese ‘Nosotros’ ignoramos quiénes lo formarán. Lo que sí parece estar claro es que los que manejan las riendas hace tiempo que no buscan ni la verdad ni la libertad. De ahora en adelante los periodistas tendrán que tatuarse aquello de “Lo que no se puede decir, no se debe decir”, que ya adelantaba Larra. De esto hace casi doscientos años, mas nada cambia.

· Publicado en El Confidencial

Twitter Cambió mi vida

“He escrito una historia de portada en la revista Time sobre cómo Twitter está cambiando nuestra manera de vivir – y nos muestra el futuro de la innovación. Compradla”. Así se anunciaba el pasado 4 de junio el periodista Steven Johnson en su cuenta de Twitter. La misma cita sirvió de portada para la revista Time unos días después para ilustrar su reportaje, enmarcada en la pantalla de un iPhone de Apple.

Time se puso en contacto con Steven Johnson, escritor norteamericano especializado en nuevas tecnologías que ha trabajado como columnista en revistas como Discover y Wired, y le encargó un artículo para explicar alto y claro, y de una vez por todas, el silencio a gritos que es eso de Twitter. Una herramienta social que a priori puede sonar a broma por sus características y limitaciones. Twitter, en alusión al piar de los pájaros, permite enviar desde la web o el móvil una cita no más grande que un mensaje SMS (140 caractéres) a todas las personas que estén suscritas a nuestro perfil. Sin más.

“¿Por qué necesita el mundo algo así?” se pregunta el escritor. Lo cierto es que las extremas limitaciones que impone la herramienta podrían parecer a priori una condena en los tiempos que corren. Sin embargo, según Johnson han sido “la clave de su éxito”. “¿Necesitamos esto? Tampoco es como si hubiéramos estado sentados durante años pensando en una tecnología que nos permitiera enviar un mensaje a nuestros 50 amigos avisándoles en tiempo real sobre lo que he tomado para desayunar”, ironiza.

La clave para comprenderlo pasa por rascar hasta la profundidad del invento. Y es que, según el periodista, “saber qué es lo que tus amigos han elegido para desayunar es en realidad más interesante de lo que parece”. Clive Thompson, escritor especializado también en innovaciones y tecnología, explicaba que ”siguiendo estas breves actualizaciones personales de tus allegados, se siente sorprendentemente una satisfacción al conocer esos aspectos de sus rutinas”. La broma va cogiendo forma. Y es que ya no hace falta llamar a los demás para saber cómo están. Puedes participar de ello a tiempo real.

Herramienta primordial

“En realidad, lo más fascinante de Twitter no es lo que nos está haciendo a nosotros, sino lo que nosotros estamos haciendo en ella”, explica Johnson. La herramienta, que creció más de un 1300% este año alcanzando los 65 millones de usuarios únicos en todo el mundo, ha sido, dada su sencillez y política de código abierto, adaptada y utilizada por miles de programadores para nuevas aplicaciones o para un mejor uso y disfrute de la misma desde distintos soportes. Sólo el iPhone cuenta con más de 20.000 aplicaciones relacionadas con Twitter.

“La historia de internet ha seguido un patrón similar. Una plataforma que en un principio estaba designada para ayudar a escolares, ahora te permite ver series de televisión, jugar al póker con desconocidos de todo el mundo, hacer tu propio periódico, reencontrarte con tu exnovia de la universidad y, sí, decirle al mundo lo que decidiste tomar para desayunar”, explica Johnson.

El redactor jefe de la revista Time, Richard Stengel, aprovechó un editorial en la web para reflexionar sobre la portada aquí expuesta y en el que destacaba las cualidades comunicativas de Twitter como un nuevo medio periodístico, amén de los ya consagrados.

“Algunos sostienen que Twitter no es más que una forma digital de narcisismo –explica Stengel-, el juguete del momento. Pero Twitter viene a subrayar el archiconocido aforismo de Marshall Mcluhan´s de que el medio es el mensaje – la idea de que un método técnológico determina la cultura. Lo que nosotros aceptamos ahora es que el medio cambia la naturaleza de lo que comunicamos, así como el modo. Twitter hace esto también”.

Dicho esto no sería descabellado pensar que mientras millones de usuarios deciden comunicar al mundo entero lo que están desayunando, haya profesionales de la información que hagan lo propio allí donde estén. ¿Y si se trata de reporteros de guerra?

PERIODISMO DE GUERRA DESDE TWITTER

Los periodistas David Beriain y Sergio Caro continúan arrojando luz sobre el conflicto armado que asola desde hace unos años las provincias de Afganistán controladas por los talibanes. Antes lo hacían en ADN.es, desde su cierre han encontrado en Twitter su medio para informar al minuto de lo que allí sucede, enviando titulares con sus teléfonos móviles o portátiles e incluyendo en sus teletipos fotografías que ilustran sus pasos por los campamentos militares y lo que queda de los pueblos que les acogen mientras desempeñan su labor periodística.

Antes, la hostilidad de la situación en el seguimiento de un conflicto armado impedía una comunicación continua con “el mundo exterior”. Ahora, gracias a las aplicaciones desarrolladas a partir de Twitter es posible saber dónde están, qué han visto y lo que es aún más reseñable: verlo.

Este martes anunciaron en su cuenta de Twitter que durante las próximas semanas estarán acompañando a las tropas americanas en sus operaciones. “Es la única forma de ver la parte militar de la guerra”, aseguran. ¿Quién no querría saber lo que van a desayunar mañana?


Los periodistas Sergio Caro (i) y David Beriain (d) en una de sus fotografías enviadas por Twitter desde Afganistán

·Publicado en El Confidencial

Oleada de despidos encubiertos en la Agencia EFE a la espera de que el Gobierno cumpla su compromiso

Oleada de despidos encubiertos en la Agencia EFE a la espera de que el Gobierno cumpla su compromiso
Una treintena de corresponsales y delegados sindicales de la Agencia EFE se han manifestado este jueves en protesta por las últimas decisiones tomadas desde la Dirección y que afectan directamente a las condiciones laborales de los periodistas que no figuran en plantilla.

La empresa pública que preside Alex Grijelmo ha obligado recientemente a sus corresponsales en España a adoptar un régimen de trabajador autónomo para continuar trabajando en la agencia, dándoles un tiempo para sopesar esta decisión y dejando en la calle a las personas que no aceptaran las nuevas condiciones, independientemente del tiempo que llevaran trabajando en la empresa o de su sueldo.

La Directiva de EFE escudó su decisión en la necesidad de homogeneizar los contratos de todos estos profesionales externos cuyas condiciones laborales y salariales eran muy distintas entre sí, ya que algunos de ellos cobraban por piezas y otros un sueldo fijo, como los profesionales de plantilla. Los sindicatos por su parte apoyaron y apoyan esta iniciativa, aunque discrepan profundamente con el modo empleado por la empresa en la metamorfosis de los contratos.

Según han explicado los delegados sindicales de la Agencia EFE a El Confidencial, “el problema no ha sido el homogeneizar las condiciones, sino que les han obligado a hacerse autónomos para seguir trabajando en la empresa asegurando que esto era legalmente imprescindible cuando esto no es verdad”. Y no lo es, según la delegada sindical, Mati Martínez, “porque esta obligatoriedad depende de los ingresos anuales de los corresponsales”.

“La segunda parte del engaño –continua Mati- radica en que en ningún momento, ni antes de este aviso, ni durante el periodo de reflexión para decidir el someterse o no al régimen de autónomo, se ha informado a los trabajadores del precio al que la empresa iba a pagar las piezas, y que finalmente han resultado ser mucho más bajos que antes y que para más inri han limitado a un número máximo mensual, lo que reduce sensiblemente los ingresos de los trabajadores hasta imposibilitar su vida profesional”.

Varios de estos trabajadores afectados han iniciado acciones judiciales contra la Agencia EFE en aras de denunciar lo que ellos califican como “despidos encubiertos”, ya que “la mayoría de ellos llevan ligados a la empresa toda su carrera profesional y a pesar de ello no figuran en plantilla”. Hasta hoy sólo se ha emitido una sentencia y ha resultado ser favorable para la corresponsal, que ha conseguido demostrar una relación laboral, aunque EFE ha recurrido dicha sentencia y el proceso se encuentra en espera.

La promesa incumplida del Gobierno

Todas las partes implicadas a las que ha tenido acceso este periódico han coincidido en que la solución a esta situación pasa porque el Gobierno tome las medidas pertinentes que él mismo prometió tomar, hace cinco años al comienzo de la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando también se habló de reestructurar RTVE, tal y como se está haciendo en estos momentos.

El ministerio de Presidencia anunció recientemente la eliminación total de los espacios publicitarios en RTVE, una medida que entraría en vigor a partir de septiembre. Según las personas afectadas por las nuevas medidas iniciadas en la Agencia EFE, una medida similar (la de financiar por completo esta empresa pública desde el Estado) ayudaría a que la agencia de noticias no se viera afectada por los vaivenes del mercado, y lo que debería preocuparle a los españoles y a los medios según los sindicatos: el contenido de las informaciones que desarrolla la agencia.

Esta idea llegaba el pasado 14 de abril a la mesa del Congreso de la mano de dos diputados del Bloque Nacionalista Gallego, Francisco Jonquera y Olaia Fernández, en una carta en que se instaba al Gobierno a la aprobación de un estatuto para la Agencia EFE, el mismo que se comprometió a desarrollar Zapatero en 2004.

En dicha carta, los diputados denuncian públicamente “políticas laborales de contratación bajo condiciones precarias”. Los mismos delegados sindicales de EFE aseguran que mientras los corresponsales en territorio nacional están siendo despedidos de forma encubierta, los que desempeñan su trabajo en el extranjero están siendo sustituidos por “becarios malpagados, que realizan un trabajo tan mal atribuido que dichas becas -entre las que destaca la ofrecida por La Caixa- sólo pueden permitírselas familias con rentas altas. Lo que supone una vergüenza en todos los sentidos, el profesional y el moral”, sentenciaron fuentes sindicales.

El número de afectados por este nuevo régimen laboral se puede contar en centenas según los sindicatos, y desde que la directiva comenzó a gestionar la transición del cambio, la comunicación interna y los ánimos van de mal en peor. Y es que los trabajadores de EFE están siendo testigos y víctimas de la crisis de los medios en un empresa de capital público.

Las medidas fueron rechazadas con rotundidad por la Federación de sindicatos de Periodistas (FeSP) hará dos semanas, ya que considera que EFE ha obligado a muchos de sus corresponsales dependiente cuando a juicio de los sindicatos esto no es así. La FeSP lamentó además que la directiva antepusiera “intereses mercantilistas” al servicio profesional que presta la agencia, ya que “algunas ciudades han perdido la cobertura que ofrecían los corresponsales despedidos”.

El perfil medio del corresponsal

Un corresponsal medio de EFE es, según las distintas fuentes entrevistadas por El Confidencial, un profesional de la información residente en capitales de provincia o localidades importantes, que conoce el terreno y maneja fuentes institucionales y privadas, que se encuentra disponible las 24 horas del día y cuyas retribuciones pueden variar entre los 1200 y los 2000 euros. Algunos de ellos, según fuentes sindicales, llevan más de 15 años ejerciendo este trabajo.

Bajo las nuevas condiciones ofrecidas por la empresa, con el reajuste de precios por piezas y un límite de trabajos por persona y mes, estos corresponsales pasarían a ganar 600 euros, más de la mitad de su sueldo, según estiman los sindicatos.

La manifestación celebrada ayer a las puertas de la sede madrileña de la agencia EFE tuvo lugar a las 14:00 horas, precisamente en el momento en el que se produce el cambio de turno, “para que fueran testigos todos los trabajadores de plantilla”. Apenas ninguno de estos compañeros se acercó a la concentración, que sólo fue secundada por una veintena de corresponsales y algunos representantes sindicales.

Pedro J. tacha a los agregadores de “piratas”

El diario El Mundo se hizo eco de las declaraciones de su director, Pedro J. Ramirez, en las que cargó contra quienes “como Google, agregan contenidos de otros y hacen dinero con ello sin pasar por caja”. Advertencia que hizo el pasado lunes frente propio fundador del ‘gigante anfitrión’, Larry Page, cuando Ramirez asistió como ponente invitado en el congreso que Google viene celebrando cada año cerca de Londres, el “Zeitgeist Europe 2009″.

Según el rotativo, “Pedro J. despertó una fuerte ovación cuando cargó contra la compañía organizadora, a la que acusó de esquilmar el futuro de las empresas periodísticas a base de agregar sin pagar contenidos ajenos”. “Los piratas no son los usuarios, son los agregadores”, sentenció el director (ver video en el minuto 00:40′).

¿Qué es un ‘agregador’ de noticias?

Google, como buscador, al igual que otras empresas como Yahoo, viene desarrollando de un tiempo a esta parte un servicio de noticias basado en la estructuración, jerarquización y organización de los contenidos que sus ‘robots’ rastrean en las búsquedas, para crear un portal informativo denominado como Google News que permite conocer la ‘última hora’ por países y temáticas, sirviéndose de los titulares de los principales portales informativos que rastrea. El sistema, escoge automáticamente a partir de algoritmos informáticos el titular de un medio (como por ejemplo Le Monde) y lo publica con un enlace a la noticia original, dejando por debajo del mismo, los enlaces de otros medios sobre esa misma noticia, por si el usuario prefiriera optar por otro portal informativo.

El medio elegido por el agregador como ‘el principal’, depende de los algoritmos utilizados en el rastreo del buscador y varía en cada noticia que éste publica. Aunque en España no esté my extendido el uso de Google News tanto como el de los agregadores sociales (como Menéame o Fresqui, que funcionan por los envíos y votaciones de sus usuarios), en EE.UU. y otros países los enlaces que facilitan estos agregadores suponen una gran fuente de visitas al medio del que se ‘toma’ la noticia. De hecho, la mayor parte del tráfico de los medios online surge a través de buscadores o agregadores de noticias, lo que se traduce en un mayor número de visitas y éstas, por consiguiente, en un incremento de los ingresos que el medio percibe por publicidad. Algunos medios optan incluso por invertir en sistemas que optimicen sus portales y esto permita un mejor rastreo de los mismo por estos buscadores. En otros casos, puede incluso negociarse con Google el posicionamiento de una web en la busqueda de ciertas palabras: es lo que Google denomina, ‘enlaces patrocinados’.

Google anunció el pasado mes de marzo que “probaría” la introducción de publicidad por Ad Sense (el sistema de anuncios de Google que muestra publicidad relacionada con el contenido de la página visitada) en su versión estadounidense de Google News. Desde entonces los usuarios norteamericanos de Google News ven publidad en sus búsquedas, la cual supone un beneficio económico para Google.

Desde que el proyecto fue lanzado en 2002, distintas editoriales y publicadores han considerado que Google debería pagar “por el uso de sus contenidos”. Sin embargo, las demandas contra Google no han llegado a nada, ya que las sentencias han establecido que su sistema “no hace uso del contenido de las noticias”, sino que sólo “las enlaza”.

¿Dónde quedó el periodismo escrito?

Crear información es una de las tareas del periodista pero no la única. Lo es tanto como saber administrarla y contextualizarla para que los lectores sean capaces de asumirla. En días como ayer (en los que la agenda aparece en rojo debido al debate sobre el estado de la Nación), los propios periodistas se ven desbordados. Primero por la información que generan los discursos de los políticos, y luego la que se suma de las interpretaciones de los analistas y la que brindan las agencias.

Con todo ello, se debe construir una portada asumible por un lector cuyo trabajo es muy distinto al nuestro. Sea el que sea, tengan por seguro que no será el de analizar, ordenar, exponer y valorar la actualidad. ¿Por qué se le obliga entonces al lector a hacer todas estas tareas?

Esto, que parece una evidencia de primero de carrera, no lo es tanto. No al menos, en la gran mayoría de los grandes diarios digitales. Que ayer sirva si no de ejemplo. Las portadas se arman con vídeos en directo, extensas crónicas descriptivas en tiempo real, apoyos, noticias relacionadas, la columna derecha para el Twitter, nubes de tags con las palabras más utilizadas por los políticos, titulares cambiantes que se actualizan al minuto… ¿Qué titular has hecho que en diez minutos ya no sirve? ¿Nos hemos vuelto todos locos?

Internet está jugando a hacer Radio, con una velocidad vertiginosa y con una pretensión de actualización que aún queda muy lejos de ser asumible por ambas partes: por la redacción, cuyos recursos humanos difícilmente pueden satisfacerla (y ampliarlos imposibilita  de momento la viabilidad de los medios), y por los lectores, que en su gran mayoría entran dos veces contadas a la web: por la mañana y después de comer.

Los grandes diarios con versión impresa se guardan sus crónicas y sus interpretaciones para el día siguiente, cuando ya no son noticia. Mientras, sus versiones digitales se limitan a la actualización constante, inabarcable e inasumible por nadie. Quizá porque como no hay papel, escribir es gratis. Sinceramente, ¿hay alguien que todavía crea que el lector medio se queda pulsando F5 para ver cómo los periodistas narran lo acontecido durante la toda la mañana?

El periodismo escrito en internet parece que sólo responde ante la velocidad. Y esta máxima arrastra a todos los medios digitales, incluido El Confidencial (aunque poco o nada tenga que ver con ellos), hacia otro gran tópico: “los medios digitales no son serios”. Porque vivimos en un mundo donde nada es lo que es, sino lo que parece. Todos en un saco en el que parece que poco importa más allá de que el periodismo esté hecho al minuto. Con que no tenga faltas de ortografía ya vale. No hay reflexión. No hay detenimiento. Es tan efímero que todo esfuerzo ajeno al tiempo sobra, pues tanto el titular como las palabras que lo desarrollan volarán en segundos, en cuando el viento sople. En cuanto la agencia Efe se actualice. En cuanto la portada de Menéame.net cambie…

Los grandes medios digitales dieron este martes una cobertura del debate sobre el estado de la Nación con mil herramientas web que la amplia mayoría de los lectores desconocen por completo y que seguramente muchos de ellos ni vieron. Los titulares, voladores. Los redactores, al minuto, sino al segundo, sino copiando y pegado de agencia…. Han emitido flashes por Twitter a la vez que Zapatero hablaba. ¿La foto? La que sea. Se escribe cuasi locutando, sin tiempo para la reflexión y releyendo lo escrito después de haberlo publicado, porque no hay tiempo.

Con la posibilidad de editar un texto hasta el infinito se ha perdido el miedo a la responsabilidad que conlleva lo que se escribe. Ya no se es esclavo de los que se dice porque no somos dueños de nada.Vivimos de la edición constante de una actualidad cambiante. Pero sin dejar que las palabras reposen el ejercicio intelectual es nulo. Las noticias no provocan reacción alguna. Uno acostumbra a leer con frecuenca otros diarios y las noticias desaparecen antes de que diera tiempo a volver a leerlas. ¿los comentarios? con ellas. ¿Quién va a opinar de una noticia si esta desaparece y el debate se anula? Nada pervive y nada queda. Antes, los periódicos se leían con tijeras. Hoy los lectores no imprimen las noticias, no por pereza, sino porque no merece pena.

Esperemos no ser el único periódico en el que se dan cuenta.

“No quiero ser un ‘blogger’. Me gusta el papel y mancharme las manos de tinta”

La empresa periodística no pasa por su mejor momento… y los periodistas tampoco. Con la irrupción de las nuevas tecnologías, el profesional de la información vive en una permanente crisis de identidad. Es Internet versus la tinta del papel. ¿La proliferación de bloggers acabará con los periodistas de la vieja escuela? Esa pregunta se la hacía recientemente The New York Times y la venía a responder la película La sombra del poder, actualmente en cartelera. Poco importa que sea online o de papel, sólo hay un tipo de buen periodismo: el que es veraz, independiente y está bien escrito.

De un tiempo a esta parte, la cúpula de The New York Times deja sus buzones de correo electrónico a disposición de sus lectores para que estos les remitan inquietudes y preguntas. La mayoría de ellas versan sobre lo negro que se divisa el horizonte de su principal ejercicio intelectual y, aunque desde dentro del edificio de la editorial todo sean buenos augurios y una inexorable fe en que el temporal sea sólo eso, temporal, lo cierto es que los lectores más acérrimos se muestran preocupados por su periódico y por el futuro del periodismo “de verdad”.

La semana pasada fue el turno de Scott Heekin-Canedy, el presidente y director general del grupo, que dejó su buzón abierto desde el 4 hasta el 8 de mayo para que los lectores le sometieran a un minucioso ‘interrogatorio’. Uno de los momentos más emotivos del encuentro, irónicamente digital, tuvo lugar con la pregunta de George Malkin, un estudiante de instituto “con aspiraciones a ser periodista”. Malkin pregunta si, después de ver como el periodismo tradicional cae en “una espiral de crisis”, habrá posibilidades de que resurja. “Yo no quiero ser un blogger –explica Malkin-. Me encantan las historias bien escritas para una audiencia que se preocupa por estar informada. ¿Cree usted que la idea que yo tengo sobre el periodismo pervivirá, o debería buscar en otra dirección profesional?”

La respuesta del empresario es clara: “Si tienes una pasión, síguela” y adjunta un email del jefe de redacción del periódico, Jon Landman, en la que éste intenta aclarar que lo que le ocurre al periodismo no es tanto su muerte como un cambio. “Siempre habrá necesidad de periodistas astutos y de gente apasionada del buen periodismo”. Más tarde, se sirve del éxito de la web Politico para desmitificar la idea de que el periodismo de calidad sólo se puede dar en su forma impresa. Principalmente porque, según Landman, “las habilidades y valores básicos del periodismo –curiosidad, excepticismo, honestidad intelectual, sentido del juego limpio y la habilidad de comunicar- serán eternos e independientes del medio en el que se apliquen”.

La pescadilla que se come el papel
“Internet y una población cada vez más digital reducen considerablemente la demanda de periodismo impreso –interpreta otro lector-, usted y sus homólogos se ven obligados a disminuir ‘la tirada’, la publicidad cae de forma proporcional a las páginas, los ingresos por publicidad menguan sin límite, ustedes se ven obligados a reducir aún más los contenidos impresos y a desarrollar mejor el medio online, y la demanda de periódicos cae de nuevo. Si este ciclo es, en efecto, inevitable, ¿dónde está la solución para que el papel no desaparezca?”, pregunta finalmente.

Heekin-Canedy no se anda con rodeos: “Los medios impresos se enfrentan a cambios muy difíciles”. La solución, según el editor, pasa por “incrementar lo antes posible los ingresos de los medios digitales, para que estos puedan mantener a los impresos”, justamente al contrario de tal y como viene ocurriendo desde que surge el medio web. “Se trata de nivelar otra vez la balanza”, sentencia Canedy.

Contenidos de pago

Son muchos los lectores que sugieren a los editores que simplemente cobren por sus contenidos online, como ya lo hacen otros grupos norteamericanos, de tal manera que puedan superar la crisis. Otros les preguntan directamente cuáles son las razones para no hacerlo, ya que resulta “contradictorio” exigir un dinero por leer algo en papel mientras se “regala en la red”. A esto, Canedy también responde:

“El negocio de los periódicos y las revistas es un poco más complicado que en el resto de los medios de comunicación. Los periódicos crean una audiencia, cobran por su contenido y luego venden el acceso a esa audiencia a los anunciantes. La televisión, la radio e Internet son negocios basados exclusivamente en la publicidad, nada más. Ir contra corriente del modelo de negocio asociado al medio es posible, pero muy difícil. Requiere tiempo”, explica.

Según el vicepresidente encargado de las operaciones en Internet, Martin Nisenholtz, “la empresa sigue analizando cuidadosamente cómo distintas maneras de establecer el contenido de pago (las suscripciones, los micro-pagos, los niveles de fidelidad)  pueden ayudar a mejorar el núcleo de negocio por publicidad. “El truco pasa, por supuesto, en obtener más ganancias por parte del usuario sin devorar la elevada tasa de páginas vistas por publicidad, que ahora representan una parte muy importante de los ingresos. (…) Tenemos que equilibrar cuidadosamente nuestra capacidad de generar dinero desde de ambas fuentes”.

Medidas desesperadas

A otro de los lectores que se anima a preguntar al editor le surge la idea de si, ya que tanto la televisión y la radio lo hacen, “por qué el NYT no estima oportuno plantear publi-reportajes escritos en un futuro, donde se cree un emplazamiento de producto en el cuerpo de las piezas o piezas expresamente elaboradas para ensalzar un producto”.

Canedy no tartamudea en su respuesta. Quizá esa sea la gran diferencia entre el periodismo impreso y el resto de los medios, y es que “los emplazamientos de producto como generadores de ingresos está totalmente en contra de los estándares del periodismo”.

Para el presidente de The New York Times, la transición entre papel y web necesita de la fórmula que en su periódico han venido desarrollando desde sus comienzos: “Un periodismo de calidad forma por fuerza una audiencia de calidad, que sin duda atraerá a los mejores anunciantes”.

Decía Gaudí que “la originalidad consiste en volver al origen. De modo que es original aquel que, con sus medios, vuelve a la simplicidad de las primeras soluciones”. Si resulta ser así, el periodismo sólo deberá buscar la manera con la que el lector pueda gozar manchándose nuevamente las manos de tinta. Si no, los ojos, como lo ha hecho siempre. Que la crisis de la prensa sólo sea eso: el devenir de un soporte, y que, según el presidente de NYTimes, “el buen periodismo”, con el papel no muera.

El principio de algo

Entras en la web de Spotify, te registras, descargas el programa y, como en el mismo iTunes, buscas el artista y le das al play.

Para la mayoría es sencillo: Música gratis (muchísima, para más inri) y además legal, aparentemente, y sin ningún tipo de efecto secundario.

Y así es. Salvo para algunos, que todavía nos preguntamos dónde está el negocio (si es que lo hay).

Pero la verdadera revolución no es de libertad. Ni siquiera de acceso. El cambio no radica en poder alcanzar gratuitamente toda la música (o casi toda, tiempo al tiempo) que se busque con Spotify. El cambio no es lo que se oferta.

Es un auténtico punto de inflexión en el formato. ¿Por qué? Porque no existe. No hay.

El usuario accede a un menú inmenso de música que ni siquiera él puede ver desde fuera. Nadie sabe, salvo los que han creado la aplicación, cuántas canciones son accesibles desde Spotify. El usuario teclea y, con suerte, aparece lo que busca.

Lo que escuchas no se descarga en tu ordenador. Todas las personas que escuchan Gary´s Theme de Bill Evans, como está sonando ahora en en el mío, están escuchando el mismo archivo que yo y, ni ellos ni yo, guardamos un sólo bit de nada. Nada que no sea cualquier historial de navegación.

El formato de esa canción es igual de desconocido. Presumiblemente sea Mp3, pero nada impedirá en el futuro escuchar música en streaming en calidades superiores. Todo depende del ancho de banda.

Ignoro de dónde sale el dinero y los derechos que posibilitan esta aplicación. Ignoro cómo se financia. Pero es sin duda el mayor “avance”, si es que de verdad la industria discográfica avanza, desde el Mp3.

A mí me ha impresionado en más de un sentido. ¿Y si resulta que es cierto que el futuro de la música pasa por formar un archivo universal al que acceder desde nuestros ordenadores o teléfonos móviles?

¿Esto es reversible de algún modo?

Cebrián parte ‘El País’ en tres y levanta la veda de los despidos

Cebrián parte ‘El País’ en tres y levanta la veda de los despidos

“Para ser competitivos, hay que hacer esto o nos comen”. Así razonó ayer Juan Luís Cebrián a la plantilla de El País su decisión de dividir el periódico en tres empresas independientes entre sí, manteniendo la propiedad de Prisa en todas ellas.

Los periodistas saldrán por una puerta y los administrativos  y operarios por otra. La redacción del impreso se fundirá con la de su edición digital (que hasta el momento dependía de otra empresa del grupo, Prisacom) y además de esta compañía “de contenidos”, se crearán otras dos: una de servicios administrativos, sistemas, recursos humanos y distribución; y otra que aglutinará el área de producción (talleres e imprenta).

El proyecto de remodelación del consejero delegado y máximo ejecutivo de Prisa cae como un jarro de agua fría en una plantilla cansada tras dos meses de lucha sindical, que aún estaba asimilando la externalización de los departamentos comerciales, los primeros en abandonar el barco tras la creación de la primera de estas mini empresas: Box News.

La directiva de Prisa jura y perjura que las condiciones de los trabajadores trasladados no se verán alteradas, como tampoco cambiarán las ventajas adquiridas por antigüedad. Aunque de ser así, manteniendo estas empresas bajo la tutela de Prisa, los trabajadores se preguntan: ¿Dónde está el ahorro? ¿Qué permite este nuevo modelo que no tenía el anterior?

Los números y las respuestas sólo los maneja la dirección. La única explicación que encuentran los trabajadores es que todos estos movimientos son una estrategia previa a un expediente de regulación de empleo.

Estás pequeñas empresas podrán entrar en pérdidas, bajo la tutela de Prisa, y Trabajo será menos reacio a los despidos bajo estas compañías, que si se pretende hacer bajo la marca “El País”. Además, los nuevos convenios que se firmen distarán mucho del vigente hoy en día, y al que no podrán sumarse los nuevos trabajadores que lleguen a esas nuevas empresas.

Los sindicatos aún no saben cómo reaccionar

Las tres empresas anunciadas por Cebrián se suman a la recién estrenada Box News, empresa que aglutina desde el 1 de enero los departamentos comerciales de las cabeceras de Prisa. Por esta razón, los sindicatos convocaron una huelga general el último fin de semana de diciembre, declarando la guerra a una dirección con la que ya se habían roto las relaciones.

La huelga, que finalmente se convocó, no tuvo más repercusión que una edición dominical más delgada porque la directiva logró reunir las plumas necesarias como para imprimir lo mínimo, utilizando además rotativas externas.

El pulso no ha llegado a su fin. Los sindicatos convocaron seis días de huelga más, que tendrían lugar los sábados a partir del próximo día 24, con el fin de dificultar las ediciones de los domingos. Esta segunda convocatoria se encuentra suspendida en el aire, a la espera de las reacciones en la asamblea ante esta remodelación de Cebrián.

La reestructuración, que entrará en funcionamiento el próximo 1 de marzo, ha descolocado por completo al comité de empresa. Los trabajadores se reunieron ayer por la tarde en Madrid, a la espera de hacerlo durante la mañana de este miércoles en Barcelona para decidir, por votación, las medidas a tomar desde los sindicatos.

“Sólo compro singles”

Hay cerca de 13 millones de canciones en venta on line. De esa cifra, 10 millones no se venden, no porque sean gratis, sino porque nadie las compra. Esa es la conclusión a la que ha llegado la sociedad inglesa de autores y editores MCPS-PRS’s, en un estudio cuyos resultados fueron dados a conocer por The Guardian.

Según publica el diario inglés, en 2008 sólo se descargaron previo pago el 10% de las canciones que se venden en las distintas tiendas de música online (como iTunes o Amazon). En otras palabras, el 90% de la música disponible en este tipo de tiendas se limita a acumular polvo en sus estanterías digitales.

¿Por qué ocurre esto? Según el estudio, al dar la posibilidad de comprar las canciones por separado, cosa que antes sólo era posible con algunos singles (y si se encontraban), los consumidores de música ignoran las canciones popularmente conocidas como “de relleno” y se limitan a comprar la que les gusta.

La sociedad MCPS-PRS’s, que representa a más de 50.000 compositores y 5.000 editores, trabaja de forma similar a SGAE en España: recauda el dinero que generan sus asociados por derechos de autor. De su estudio se extrae además que el 80% de los ingresos obtenidos proceden únicamente de 52.000 canciones. En cuanto a los discos (teniéndose en cuenta la venta completa de todas sus canciones), sólo 173,000 de los 1,3 millones de LPs disponibles fueron adquiridos este año, lo que significa que el 85% no vendieron una sola copia.

La teoría de la “larga cola” entre interrogantes

El sistema de mercado impuesto por la industria musical durante el siglo pasado se viene abajo desde hace una década, con la llegada de Internet. Este modelo tradicional dejaba la gloria para unos pocos afortunados en un esquema de popularidad que los expertos catalogaron como la Long Tail Theory (Teoría de la Larga Cola), y cuyo enunciado dibuja un éxito masivo para un escaso número de estrellas y un seguimiento marginal para la amplia mayoría de los artistas.

Según las conclusiones a las que llega el estudio, la venta en Internet amplia las posibilidades de promoción y reduce los costes, lo que hace innecesario que la industria centre sus esfuerzos en cuatro afortunados. La idea de conseguir que una estrella brille hasta consumirse para luego sustituirla por otra, y así asegurarse unas ventas masivas, se queda obsoleta con el comercio en al web, que permite ventas considerables a artistas menos conocidos, independientes y que no suenan en las radios ni salen en televisión, y que además consiguen conciertos más fácilmente.

Periodismo de guardería

Tardé muy poco en darme cuenta de las primeras diferencias entre mi anterior trabajo y el que tengo ahora. Es curioso como, al margen de lo que hagas, para quién lo hagas o cómo lo hagas, la cabecera que sigue a tu nombre cuando te presentas genera reacciones y posturas distintas.

Antes decía: “hola, soy Gustavo Bravo, de ADN.es“. Y la mayor parte de las veces me hacían repetir el nombre del periódico o me confundían con la versión de papel. Pero en general, salvo una vez que me dijeron “ah, el del metro”, la gente o me contestaba con normalidad o me daban largas sin preocuparse demasiado. Supongo que al conocer la edición de papel eso les daba confianza.

Llamar por teléfono es una de las cosas más dificiles de aprender. Perece una tontería, pero no lo es.

Ahora, cuando llamo, me presento como “Gustavo Bravo, de El Confidencial“. Y desde el primer día me di cuenta que la gente se ponía a la defensiva. Claro, era uno de esos diarios digitales tan extraños… Fue entonces cuando empecé a dar sentido a todas las advertencias que precedieron al cambio… A saber, “puff, ¡dónde vas!”, “te van a odiar”, “estás loco, esa gente se inventa las cosas”… y demás.

Una vez dentro te das cuenta de cuál es el verdadero problema. Lejos de inventarse las cosas, los textos que hacen mis nuevos compañeros surgen de llamadas, citas, entrevistas, soplos… Se tarda un día entero en hacer un texto y la información está más que evaluada, contrastada, revisada y corregida. Al menos en mi caso, me siento más verdadero que antes, cuando editaba un titular de agencia y eso salía a portada sin hacer una sola llamada. Que no era siempre el caso, pero por la velocidad que se requería era la única opción. Hablo de mi caso particular. Mis ex compañeros de ADN.es hacen tan buen trabajo como los nuevos o más. Qué duda cabe.

Después de leer las noticias de agencias sobre los sitios en los que he estado personalmente creo que jamás daría algo sin llamar. Algún día se hablará de la agencias, pero hoy quiero hablar de otra cosa.

He leído un twitteo de Vanessa Jiménez en el que decía que estaba muy enfadada. La razón, una “noticia” que publicaba hoy uno de los supuestos semejantes de mi periódico: El Confidencial Digital.

En esa noticia, alguien del periódico (porque nadie la firma) carga contra el blog 233grados por haber desmentido una noticia que posteriormente se supo que era cierta. En concreto, el cierre de la revista Ragazza. Ya de paso, la noticia se permite cuestionar las medallas que el blog se ha colgado recientemente.

Lejos de entrar a debatir si estuvo bien o no desmentir; si está bien lo que hacen en ese blog; o si linkar es citar o no, creo que es caer muy bajo hacer una noticia con ese contenido.

Dudo que la intención de desmentir la noticia por parte de la gente de 233grados fuese la de humillar al Confidencial Digital, tal y como estos ahora se sienten. Prefiero pensar que simplemente hicieron un llamada y publicaron lo que resultó.

Después de leer este tipo de “noticias” veo por qué la gente se pone a la defensiva cuando les llamo por teléfono. Veo por qué se siente tanto miedo de los diarios digitales sin papel detrás. Creo que no se debe perder la perspectiva sobre lo que es noticia y lo que no.

Una vez un periodista me dijo “el día que cierre Pr Noticias ganaremos todos”. Ahora veo cuánta razón tenía. Y, aunque el tiempo pone a cada uno en su lugar, aunque al final uno debe ser consecuente sin mirar a los demás, no puedo sino reflejar la pena que da.

Mucha.