"Pídeme lo que quieras, excepto información"

 

September 2010
M T W T F S S
« Jun    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

Site menu:

Twitter

 

Comentarios recientes


Archivo

Feed RSS

Licencia: Creative Commons

leer
leer

esquinas dobladas

Esquinas dobladas del libro

” Ya en la calle Aribau, mientras entra en un taxi, descubre que no tardará en llover. Había pensado que tras la gran tormenta remitiría la lluvia. ¿Y si lo comenta con el taxista? Espera que no sea como un taxista portugués, algo shakesperiano, que encontró en Lyon, el más teatral de los taxistas del mundo.

- Va a caer todavía más lluvia.
Por el momento, teme que el taxista le conteste como un personaje de Macbeth y le dé la famosa réplica:
- Déjala que caiga.

Pero no siempre, por no decir nunca- encuentra uno en Barcelona taxistas que hablen como personajes de Shakespeare.
-Ni que lo diga- contesta el hombre”.

· Dublinesca, Enrique Vila-Matas.

Día dos

Hoy me han venido a la cabeza dos verdades: escuchar música o bailarla despierta las ganas de componer, así como leer despierta la necesidad de escribir. Son verdades de letras. No son demostrables como las de ciencias, pero son verdad.

“Mis hermanas siempre han dicho que soy raro. (…) Y lo dicen mis amigos y las mujeres de mis amigos. En Nueva York me sentía como en casa porque todo el mundo me parecía raro, más raro que yo”.

“Sacks al final me rogó que evitara en lo posible la palabra locura. “Yo prefiero hablar de disfunciones neurológicas -dijo-. A veces tienen el mismo efecto positivo que puede tener el dolor: hacen a quien las sufre más lúcido, más consciente de sí mismo. Podría decirse que no difuminan la identidad, sino que la refuerzan, aunque, como el dolor, también pueden tener un efecto destructivo y anular a quien las padece”.

Historias de Nueva York, Enric González.

P.D. Sí, me estoy preparando para mi gran viaje. (Sí, con libros).

Esquinas dobladas del libro

“No tuve más remedio que meterme en la cama. Y me acosté. Pero tomé la decisión de dejar abiertos los postigos. Porque no hay nada más hermoso que ver una estrella sorprendida y fija dentro de un marco. Una. Las demás hay que olvidarlas”.

  • · Poemas en prosa, Federico García Lorca.

Esquinas dobladas del libro

“Uno de los principales atractivos de aquel local eran sus famosos panecillos. En cuanto uno tomaba asiento, aparecía un camarero y ponía sobre la mesa una cesta de panecillos, acompañada de una amplia provisión de mantequilla. U

Uno a uno, bien untados de mantequilla, Gil se comía hasta el último panecillo de la cesta, echando miradas al reloj de cuando en cuando, haciendo como si estuviera preocupado por la tardanza de su inexistente novia.

Cuando la cesta se quedaba vacía, era automáticamente sustituida por otra llena, y luego la segunda por una tercera.

Finalmente, la novia no aparecía, y Gil se marchaba de la cafetería con una expresión desengañada en las facciones.

Al cabo de un tiempo, los camareros le pillaron el truco, pero no antes de que Gil alcanzara una marca personal de veintisiete panecillos gratis consumidos de una sola sentada”.

  • Un hombre en la oscuridad, Paul Auster.

Esquinas dobladas del libro

“Empecé a considerar esa verdadera obsesión de ver películas como una forma de automedicación, un remedio homeopático para anestesiarse contra la necesidad de pensar en su futuro. No es lo mismo evadirse en una película que en un libro. Los libros obligan a dar algo a cambio, a utilizar la inteligencia y la imaginación, mientras que una película puede verse -e incluso disfrutarse- en un estado de irreflexiva pasividad”.

  • Un hombre en la oscuridad, Paul Auster

Esquinas dobladas del libro

“A juzgar por los signos exteriores, la señora Rimbaud tenía razones para sentirse optimista. Nada permitía prever que su hijo fuese a romper todas las trabas. Incluso su poesía resultaba satisfactoria y no daba aún el menor indicio de lo que sería su verdadero talento: se trataba de una poesía convencional y conservadora, de acuerdo con modelos reconocidos. De notable calidad para un muchacho de quince años, destacaba más por su capacidad de imitar con inteligencia que por su auténtica originalidad. Rimbaud había leído mucho y entendido y asimilado a la perfección sus lecturas. Por entonces sólo aspiraba a convertirse en un escritor con éxito, reconocido por todos; no se veía como genio incompredido, y no le hubiera parecido una posibilidad deseable. Aceptaba la jerarquía establecida de valores literarios; desde un punto de vista clásico, su poesía, muy conseguida, estaba libre de faltas, pero no dejaba adivinar que su autor llegaría a convertirse en uno de los escritores más audazmente originales que Francia haya conocido jamás”.

  • Biografía de Arthur Rimbaud, por Enid Starkie.

La última carta de García Lorca

[Madrid, principios de junio de 1936]

[En el sobre]

Señorito musiquito
Adolfito Salazar,
de su Amigo Federico
(Urgente)

Queridísimo Adolfo:

Me voy dos días a Granada para despedirme de mi familia. Como me voy en auto, por eso ha sido la cosa precipitada y nada te dije.

Me gustaría que si tú pudieras, y sin que lo notara Bagaría, quitaras la pregunta y la respuesta que están en una página suelta y escrita a mano, página 7 (bis), porque es un añadido, y es una pregunta entre el fascio y el comunismo que me parece indiscreta en este preciso momento, y además está ya contestada antes. Así es que tú la quitas y luego como si tal cosa. No conviene que se entere nadie de esto, pues sería fastidioso para mí.

Abrazos.

Federico

Fue ejecutado el 18 de Agosto cerca de su casa en Granada.

Su último trabajo conocido fueron los Sonetos del amor oscuro.