Ciclotimia
Ayer dejé la redacción satisfecho de lo que había hecho, como casi todos los días. Arranqué el coche, helado por dentro y fuera, y aceleré con la música a todo volumen como si eso calentara, y juraría que lo hacía. Ayer no escribí. Me dediqué única y exclusivamente a la ornamentación de la apertura que llevaríamos hoy por la investidura de Obama.
A todo el mundo parecía encantarle. Podría haber quedado mejor, pero las prisas dieron hasta donde se llegó, y así quedó. Me dijeron “diferente”, “elegante”, “impresionante”… Pero toda esa alegría se desvanecía cuando por la mañana me dicen que me olvidé de un presidente… y que además un forero lo resaltaba.
Yo, y mis comañeros, sabemos que fue por la prisa. Que la culpa no fue otra que la velocidad y la codicia personal, y que cuando haces un montaje con 40 y pico fotos lo normal, o lo humano, es que se te olvide una; pero me cuesta tanto consolarme…
Suele pasar. Horas y horas de trabajo se caen al suelo por una falta ortográfica, una palabra mal puesta, una expresión desacertada…
Creo que me estoy pillando, como dijo aquel. Me encanta mi trabajo y estoy enganchado a esta lucha interna. Hoy, no podía parar de pensar en el maldito Ford y por qué me olvidé de su cara… Mientrás, hacía las dos piezas que llevo mañana en la portada, esa que podrá verse en apenas dos horas y que seguramente podré repasar antes de acostarme, por eso que decía del enganche.
No sé si alguna vez podré ir a dormir con la seguridad de que esa sensación con la que abandoné la redacción permanecerá mañana, cuando vuelva por la tarde. Quizá sea porque sé con certeza que mañana tendré otro tema del que enamorarme, al menos hasta que la sonrisa aguante.
Hoy llevo dos temas… Muchas más posibilidades de equivocarme.
Me encanta.
Posted: January 21st, 2009 under Textos personales.
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