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Archive for January, 2008

La revolución artística no existe

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  • La consagración de la primavera (I) / Igor Stravinski
  • Parte II / III / IV

“El tono de una obra como La Consagración pudo parecer arrogante; su lenguaje, rudo en su novedad; pero esto no implica en modo alguno que sea revolucionaria en el sentido subversivo del vocablo.

Si basta con romper con una costumbre para merecer el calificativo de revolucionario, todo músico que tiene algo que decir y que sale , por decirlo así, de la convención establecida, deberá ser calificado de revolucionario. ¿Por qué cargar el diccionario de las bellas artes con este término retumbante, que designa, en su más habitual acepción, un estado de perturbación y de violencia, cuando hay tantas palabras más apropiadas para designar la originalidad?

Para ser francos, me vería en un apuro si quisiera citarles un solo hecho que, en la historia del arte, pueda ser calificado como revolucionario. El arte es constructivo por esencia. La revolución implica una ruptura de equilibrio. Quien dice revolución dice caos provisional. Y el arte es lo contrario del caos. No se abandona a él sin verse inmediatamente amenazado en sus obras vivas, en su misma existencia”.

  • Poética musical / Igor Stravinski
  • Acantilado 2006

El racismo aceptado

Las noticias relativas a Barack Obama, uno de los candidatos demócratas a la Casa Blanca, está causando estragos en los medios, que dejan al desnudo su doble moral y su incapacidad de consenso a la hora de ponerle una etiqueta. Pues no saben muy bien si llamarle “negro”, “afro americano” o “de color”.

Todo el mundo opina, pero lo que para unos es la opción correcta no lo es para otros… Muchos engañados creen que el eufemismo “afro americano” les salva la papeleta de decidirse entre las otras dos, que causan más problemas, aunque poner más de cuatro veces la misma palabra en un texto es forzar la máquina, y en algún momento necesitarás cambiar si es que quieres conseguir un poco de ritmo en tus líneas.

Ayer escuché la gota que colmaba el vaso. Mi profesora de periodismo político, de origen inglés, fue a mencionar al candidato y dijo algo así como:

Profesora: “Barack Obama. ¿Sabéis quien es no? Puede que sea el primer presidente… de co… afro americano…”

Un compañero: “Afro americano es un eufemismo”

P: Si bueno, pero es buena persona.

(sin comentarios)

En serio, ¿tan difícil resulta? ¿yo que soy? ¿Blanco? Pues Obama es negro. Y ya está. No es “de color” ni “afro americano”. ¿Por qué nos cuesta tanto?

He llegado a leer cosas como esta: “Para muchos analistas, se trata de la reencarnación en color del ex-presidente John Fitzgerald Kennedy“.

Pero qué pasa, ¿que Kennedy era en blanco y negro? Eso eran las televisiones por el amor de Dios…

Llevamos años evitando estos términos, llamando a los inmigrantes por sus gentilicios… que si nigerianos… que si marroquíes… que si subsaharianos…

Pero Obama es estadounidense… Qué putada, con eso no dices que es negro, o de color…

Bueno, no pasa nada. Digamos que es afro americano, que es como un estadounidense, pero en color.

Bang Bang (my baby shot me down)

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“Bang Bang” / Nanci Sinatra

The Grey video

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Hace menos de un año me encontraba dando un paseo por las tiendas de vinilos de Londres, cuando me encontré con un vinilo prohibido.

El disco en sí estaba firmado por Jay-Z y llevaba el título de Grey Album. Yo sabía que ese disco no era suyo, en teoría, sino que era el título elegido por Danger Mouse para su genial mezcla del disco del rapero con el de The Beatles

Reconozco que tuve que mirar dos veces más el título, porque me constaba que ese disco había sido retirado del mercado por contener samples no autorizados de los de Liverpool, aunque supuse que el milloneti de Jay-Z habría puesto de su parte para que el disco saliera al menos en vinilo y sin mucha publicidad.

Lo consulté y así era.

He encontrado el video de promoción para esta edición “permitida”. Es al menos tan curioso como el disco, que os recomiendo fuertemente.

Rockit

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Rockit” – Future Shock / Herbie Hancock

Tos grisácea

Me pican los ojos y estornudo cada cinco minutos desde hace una semana. Era una cosa que no hacía desde hace unos años, cuando decidí vacunarme contra las alergias. Un año en Dublín parecía haber secado todas las cataratas que esta ciudad podía provocarme en los ojos, por andar demasiado entre los tubos de escape…

Volver a Madrid se nota. Y aunque este verano fue bastante lluvioso y el agua facilitó mi transición del verde al gris, estas dos semanas frías y secas están pasando factura en mis retinas.

Si a eso le sumamos que los pólenes se han unido en una super pelota asesina que ha disparado los porcentajes de esta sustancia en el aire, aprovechando el poco sol que se asoma entre los edificios…

Resultado: Tos, picor, mocos…

Desde el ayuntamiento se escudan en la masa de aire africano que parece estar llegando ya a la capital… Supongo que el sombrero de copa (porque ya no es una simple boina negra) de mierda, poco o nada tiene que ver con estos síntomas…

Y desobedeciendo todo consejo esta noche hemos disfrutado de unos cuantos partidos en las canchas de Embajadores. Dicen que no se debería hacer deporte al aire libre.

Ningún problema. En Madrid no hay de eso. Está todo ocupado.

Dichoso aire africano. La culpa es siempre de los inmigrantes. Ains…

  • Fotografía de Madrid: Santi Burgos (elpaís.com), un gris precioso por cierto.

Palabras de piedra. Se erosionan

- Lo siento. Pero no me es posible hablar con usted.

- No le he dicho nada.

- Cierto, pero no acostumbro a hablar con desconocidos.

- Sigo sin haber dicho nada.

- ¿No le interesa saber por qué?

- Me temo que no.

- Bien dicho, veo que es usted un hombre con sentido común. Creo que nos llevaremos bien. Es que prefiero no hablar con alguien que no me ha dicho cómo se llama.

- Entonces ya no sería un desconocido.

- Exacto.

- Me llamo Quinn. [...]

- Me gusta Quinn. Vuela en muchas direcciones a la vez.

- Sí, lo he notado a menudo.

- La mayoría piensa en las palabras como piedras inamovibles.

- Piedras. Cambian. Pueden erosionarse.

- Exacto. Ya sabía que tenía sentido común. Si supiera cuántas personas me han melinterpretado. [...] Soy el único que lo entiende, ¿sabe? Es una enorme carga para mí.

- Lleva el mundo sobre sus hombros.

- Sï, o lo que queda de él. El mundo está fragmentado. Mi trabajo es volver a unir los pedazos.

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La revolución se vende

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Esto me recuerda a la irónica imagen en la que la cara del Che es borrada y en su lugar puede leerse “Se alquila para publicidad”.

Hará unos años una editorial publicó los textos, poemas y canciones de Gil Scott-Heron en un libro recopilatorio, y para la promo crearon este bonito videoclip de la canción “The revolution will not be televised”.

Imágenes de protesta, megáfonos, manifestaciones, banderas Yankies… Todo un impacto visual, con eslóganes que estallan como fuegos artificiales.

¿En qué momento cruzas la línea que convierte una idea en un producto?

Te cambio el azul por el naranja

Ayer en el Café Central tuvimos la suerte de coger el último tren a Lisboa, mientras el maquinista daba el último aviso, y apresurados románticos se colaban en sus vagones como podían…

El tren en sí parecía querer hacer escala en algún planeta anaranjado, con doce gajos como las buenas mandarinas. Y entre las vías se podían ver cinco líneas de pentagramas que jugaban a ver cual llegaba antes a darse un baño en la fuente de la plaza empedrada.

Cuando era niño, Javier Colina le pidió una guitarra flamenca a los reyes magos, pero éstos le trajeron un contrabajo. Como él nunca había visto una pensó que no había ningún error, y acepto el regalo con mucha ilusión, sin saber que lo que tenía que abrazar era un instrumento de seis cuerdas, y no de cuatro, como el que él tenía.

Cuando le dijeron que los reyes no existían decidió seguir tocando, aunque con un sabor un poco más agridulce. Eso sí, sin cambiar de color. Los atardeceres son naranjas existan los reyes o no.

Habiéndose dado cuenta de esto, se encontró un día con un niño tocando en plaza algo que sonaba más bien como un saxofón, mezclando colores de amanecer y acordes veraniegos salpicados en sal.

Vaya, creí que era un saxo – dijo Javier.

El niño, atónito, dejó de tocar y le respondió malhumorado – Pues claro que lo es. ¿Qué crees que es si no?

Su enfado era más que lógico. Pues él le había pedido a los reyes un saxofón, y eso deberían de haberle traído. Aunque lo que Antonio Serrano estaba sujetando era en realidad una armónica.

Cuando ambos se dieron cuenta de lo que estaba pasando ya no había vuelta atrás. Estaban creando atardeceres de acuarela en el escenario del Café Central, y aunque sus instrumentos fueran los equivocados y fuera se padeciese una noche más bien fría, los demás buscábamos la sombra en la que protegernos del sol que se derramaba por las ventanas.

La suerte de llamarse… crítico

Normalmente se suele pensar que a la gente que dice que le gusta la música en general en realidad no le gusta tanto. Yo llegue a pensar eso… Y aunque en algunos casos lo sigo haciendo, me he dado cuenta de que a veces confundimos gustar con entender, y entender con disfrutar…

He conocido de todo: gente que entiende y que le apasiona un estilo concreto de música, gente que solo conoce lo comercial y le apasiona en mayor o menor medida, gente que no entiende ni le gusta algo en concreto y… los peores de todos, los que entienden mucho y no les gusta nada, o casi nada.

Ayer sin ir más lejos, mientras me cortaba el pelo, el peluquero me comentaban que aborrecía totalmente el “flamencuni” y el reggaeton. Mientras, yo intentaba explicarle que realmente uno no puede más que perderse cosas interesesantes al hacer algo así. No veo de qué hay que protegerse… No es más que música.

Con el tiempo he aprendido a perder prejucios en los estilos, que más que salvarnos la vida o evitar que perdamos el tiempo no son más que puertas que cerramos antes de asomarnos por la ventana. No creo que existan estilos malos de música. La música o es buena o mala. O es interesante o no lo es. Pero ningún estilo va a condenar a tu sonido a ser malo, eso ya es cosa tuya.

Con el tiempo he aprendido a disfrutar de todos los estilos en su momento. ¿Debería incluirme en ese grupo de los que les gusta todo? Yo creo que no, porque soy consciente de por qué me gusta lo que me gusta, y me veo capaz de defender los porqués si alguien me los pregunta.

Creo firmemente haber pasado por algunas etapas más o menos coherentes, según la edad y el momento: me he dado cuenta de que según abres puertas, éstas, lejos de desaparecer se multiplican (como las escobas de Mickey). Y lo más curioso es que una vez al otro lado del umbral, ves las puertas que no abriste con otros ojos. No necesariamente todas, hay puertas que no abriría nunca, pero sí que es cierto que por ejemplo, estilos de música más comerciales de los que antes renegaba, ahora no sólo los tolero, sino que me encantan.

Lo que me sorprende es que, de las personas que conozco, eso le pasa a bastante pocas. Normalmente se reniega de lo raro o de lo conocido, una de dos… Y yo me cuentro en un paraíso intermedio en el que vivimos algunos, muy contentos, conscientes de lo afortunados que somos al poder apreciar lo bueno de la mayoría de las músicas. No seremos mejores ni peores, pero si creo que somos muy afortunados.