
Una madrugada como la de hoy, hace cuatro años, me desperté con la alarma del teléfono móvil. Tenía un mensaje nuevo, de una amiga de Bilbao, de la que hace tiempo que no sé casi nada. En su mensaje, me preguntaba si yo estaba bien y si tenía algún conocido afectado. En ese momento no sabía de qué me estaba hablando, aunque no tuve más que encender la radio. Es increíble cómo los vascos han desarrollado la capacidad autoculparse cada vez que algo explota en algún rincón del país. Una pseudo vergüenza con la que conviven, por el mero hecho de ser conocidos, vecinos o incluso amigos, de la gente que todavía trata de imponer sus ideas con la fuerza.
Horas más tarde me encontraba en la Puerta del Sol, en silencio, rodeado de los comentarios de la gente. Todo era muy confuso. Me acerqué hacia un hombre que lloraba. Me dijo que había perdido a su mujer y a su hija en los trenes de Cercanías. “No sé donde ir. No sé que hacer”. Yo no sabía qué decir…
Hoy ha vuelto a pasar, aunque de otra manera. Esta vez sin mesaje. Sin llantos. Y sabiendo en todo momento lo que tenía que decir.
Asesinar a un hombre que decidió dejar la política para no llevar escolta, utilizado esa situación como excusa para matar por matar, es un gesto cobarde, deleznable, y que explica muy bien la arbitrariedad de los actos de estos terroristas. Que ni viven ni dejan vivir. Y que además, deja en evidencia los escasos recursos con los que cuentan.
Desde que ha ocurrido he esperado a dos cosas: Una, conocer en detalle los hechos, para intentar comprender lo incomprensible. La segunda, he iniciado una cuenta atrás a la espera de que el Partido Popular hiciera un uso partidista de este atentado. ¿Os parece frívolo? Han tardado seis horas.
Como hace cuatro años, volvería a la calle Génova a pedirles explicaciones. Pero ya no están en el Gobierno, y en este momento no tengo por qué escuchar sus demagogias y sus manipulaciones. Sólo espero que este país no me decepcione, y no vuelva a tener que esucharles nunca.
- La fotografía fue publicada en el diario Abc, el 14 de marzo de 2004.
- Quisiera desmentir varias cosas: No estaba Drogado. No estaba bebiendo. No me habían animado desde ningún partido mediante mensajes de móvil para hacer lo que estaba haciendo. Consideré que el retrete pesaba mucho, y que esa gente necesitaba mi ayuda.
Posted: March 8th, 2008 under Artículos, Cajón desastre, Textos personales.
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