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Archive for June, 2008

Formatos en el tiempo

vinilos y CDs

Mi etapa de comprar CDs fue bastante breve. La recuerdo como una transición entre las cintas y el vinilo, mientras inventaban algo que pudiera llevar en el bolsillo sin que éste explotara o sin que la música saltase con cada paso que daba. Para cuando se consiguió yo ya tenía en mi manos un reproductor de Minidisc, donde pude grabar muchos de mis vinilos y hacer mis primeros intentos de mixtapes. Me sirvió para hacer muchas entrevistas, mezclas y traspasos de audio, y me resistí a abandonarlo incluso cuando no cerraba bien y me veía obligado a ponerle una goma elástica a presión.

Hoy me he encontrado con un artículo en Elpais.com en el que Iñigo López explica algo que sentimos los que compramos vinilo desde hace tiempo: que ni el CD terminó con las ediciones en 12″ y que su desaparición en realidad no comenzó nunca. Otra cosa muy distinta le está ocurriendo al CD con el MP3, y es que a los que consumen música en vez de coleccionarla poco les importa la calidad de la misma, y el CD está ya superado por el mp3 en casi todo (comodidad, rapidez, portabilidad…)

Después de probar todos los formatos inventados, y ver como mi Walkman evolucionaba hasta rebobinar en segundos y encontrar los cortes de canciones, mi primer Discman pasaba a coger polvo en la estantería y mi reproductor de Minidisc era derrotado con todas sus heridas por mi primer iPod. He llegado a la conclusión de que el futuro de la música pasa por venderse en Vinilo con descargas mp3 para los que queremos coleccionarla, y en mp3 para los que simplemente quieren consumirla.

Me di cuenta de todo esto el día que se me rompió un CD y me importó poco menos que una mierda, y lo notaré más aún el día que se me rompa un vinilo y me eche a llorar, porque tardaré otra vida en volver a encontrarlo.

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  • En la imagen, el segundo Lp de Sólo los Solo, Quimera, en sus ediciones en CD, Triple LP y Triple Lp instrumental. Al fondo, el Lp One Word Extinguisher, de Prefuse 73, en su versión en CD, Doble LP y los Extinguished: Outtakes en LP.
  • Nada suena como un vinilo.

La cinta VHS

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  • Muchachada Nui / La cinta VHS
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  • Muchachada Nui / La cinta VHS hablando con el Spectrum

Desde aquí hago un llamamiento para que el la cinta VHS se vaya de cañas con un vinilo. Ahí queda.

Buscando en el baúl de los mensajes

Exámenes terminados, y ahora a la espera de que me confirmen en las calificaciones lo que creo que es la una realidad: que por fin soy periodista licenciado. Parece increíble, y la sensación es estupenda. No pienso volver a estudiar nada en mucho tiempo. El sistema universitario de este país es un cúmulo de despropósitos y desengaños que además duran una eternidad.

El domingo por la noche, mientras cenaba entre estudio y estudio, me dio por revisar los mensajes del móvil, que van cayendo en un pozo de memoría cada vez más grande, de 64 megas ya… Y es que cuanta más memoria… al final más mierda que nunca borras.

Una vez conocí a un tipo que se apuntaba todos los sms que le llegaban en un cuaderno. Fue hace años, cuando te cabían unos 20 y no más. No creo que lo siga haciendo ya. Igual con algunos mensajes yo debería haber hecho lo mismo. Estoy seguro de que he perdido muchos que ahora me gustaría releer, pero que por fallos, roturas, pérdidas o cambios de aparato, han desaparecido en un limbo sms al que no puedo llegar ni con la memoria real, la mía.

Escarbando entre mensajes de llamadas perdidas, publicidad de Movistar y mensajes funcionales del tipo “llego tarde” o “¿quedamos hoy?”, he encontrado algunos viejunos que me resisto a borrar quién sabe por qué.

Pensé en compartir algunos por aquí, sin desvelar la identidad del remitente claro, para mantener composturas. Pero luego cambié de idea, no creo que se comprendan y para mostrar sólo los graciosos prefiero no poner nada. Permanecerán tatuados en mi tarjeta SIM, sin que nadie los vea, hasta que algún día por lo que sea se pierdan.

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Esto es lo que sonaba mientras me alejaba de lo que fuera mi último examen…

Descanse en paz

“La mejor nota en Selectividad no vale para nada”

“Mamá, llegas tarde. Se te adelantaron los periodistas”. La madre de Alejandro Serrano estaba al otro lado del teléfono con una noticia que ya le habían dado los medios segundos antes. Alejandro obtuvo una media de 9,9 en la Selectividad de 2006, y fue la televisión quien le dio las buenas nuevas mucho antes de lo que tenía él pensado acercarse a su colegio para ver sus resultados en la pared, como los demás.

Alejandro no se esperaba esa nota, ni que sería la más alta de España. Pero lo que seguro que no imaginó fue lo que suponía para haber conseguido más décimas que nadie. Una carrera agotadora a jornada completa que comenzó en una calle de su barrio, en Aluche, a medio camino entre un campo de fútbol y su colegio, que le llevó a la redacción de media docena de periódicos y a responder frente a las cámaras de otras tantas televisiones.

Dos años después se encuentra a medio camino de terminar una doble titulación, de Matemáticas e Ingeniería Informática, en la Universidad Autónoma de Madrid. Las cosas le van bien, y las notas siguen altas, pero al margen de alguna broma en las presentaciones (como el chico del 9,90) su vida no se ha visto afectada en modo alguno por el hecho de ser el chico con la nota más alta, salvo que pudo estudiar lo que quiso.

“Me dieron una alegría y un día que no olvidaré, pero fue bastante agobiante. Tuve que quedar con todos en menos de ocho horas y cuando aún no había terminado con uno ya tenía que ver cómo podía ver al siguiente”, explica. “Tuve que comer en 15 minutos en un burguer y comprar otra batería para el móvil porque simplemente se terminó. Llegué a pensar que se había estropeado”.

¿Han vuelto a llamarte alguna vez?

No, sólo una. El año pasado me llamaron de un periódico para que les dijese algunos consejos para estudiar, pero nada más.

¿Qué fue lo que más te impactó de aquel día?

Bueno, fue todo muy rápido. Lo que más me llamó la atención fue que todos me preguntaran lo mismo: Primero, que qué iba a estudiar, y segundo, que qué iba a hacer ese verano. No sé qué esperaban que respondiese. Al parecer fui la novedad porque normalmente suele ser una chica, y quizá por eso me prestaron tanta atención.

¿Fue igual para la tele que para los periódicos?

Me hicieron hacer cosas que no entendí demasiado en ambos casos. Recuerdo una reportera que me dijo previamente a la entrevista que simuláramos como que aún no sabía mi nota. Y sobre todo me acuerdo de los fotógrafos de los periódicos importantes, que me llevaban a sitios y me decían “ponte en esta postura o en esta otra”. Uno me llevó a un parque, puso un pila de libros y me dijo que me sentase encima (se ríe).

Estás ahora examinándote de segundo de carrera, justo a medio camino de terminar. ¿Dirías que te ha favorecido ser el que más nota tuvo de España?

No, eres el más solicitado durante un día, pero luego la nota es una mera anécdota. Al final lo que puede importar quizá es la nota con la que terminaste el bachillerato o la nota que saques en la carrera, pero tampoco demasiado. Ni se liga más ni te dan regalos. Es la gloria de un día, y ya está.

Por si la conciencia pide cuentas

Se cruzaba con ella cada mañana. Al principio, cuando decidió ir caminando a la oficina, le hizo gracia encontrársela un par de días seguidos, pero nunca habría imaginado que podría suceder cada día, en la misma manzana, como un mismo milagro.

Cada amanecer, ella se cruzaba. Él la miraba, pero sin excesivo descaro. Ella pasaba de largo, y se pasaba de guapa. Las baldosas que ella había pisado, ahora sostenían la vergüenza del que la miraba. Las que sostuvieron los deseos de éste, eran ahora pisadas por ella. Cuando él venía ella iba. Cuando ella iba, él la perdía. Como la ceniza que se consume, y cae esparcida. Trizas de alma carcomida era cada paso que un desorientado daba en dirección prohibida.

“Walking up a one way street!” gritaba Willie Tee en sus auriculares malogrados. Los demás gritos eran silencio en baja frecuencia. Ríos que bajaban por Gran Vía con destino alcantarilla sucia desatendida. Afluentes de mierda negra formando un delta en sus zapatos. Ventanas de cristal tintado que no se puede saber si se han manchado, o es que siempre lo han estado. Querer es poder seguir queriendo, pero nada más. Lo lamento.

Resulta curioso que siendo millones permanezcamos la mayor parte del tiempo con las mismas caras. Resulta indignante entonces que también se repitan los extraños con los que te cruzas. Debería poder reclamarse en alguna ventanilla de damnificados. Quiero desconocidos nuevos o mi dinero. Me siento estafado por un destino negligente y descuidado. Amén de haber rezado al dios equivocado, o de haber participado en el sorteo amañado de la mala torpeza que reza el sujeto más pringado.

Un día ella dejó de cruzarse. Así él dejó de mirarla. Así, sin sentido, dejó de amarla. Como vino se fue. Volvió a coger el autobús, como había hecho desde que su memoria le daba. Le pidió al quiosquero un metrobús, y un paquete de chicles mordientes. Busca saliva clorofílica descalza.

Pasaron los días, y ya no pensaba en ella. Dejó de obsesionarse con aquella desconocida y sus pasos de tacón. Le hacía gracia coincidir cada mañana con una chica que se subía dos semáforos tras él, y se bajaba tres paradas antes de la suya.

Sin duda es cierto lo que se murmura.

¿Quién corrige tus exámenes de Selectividad?

Vosotros odiáis examinaros, pero a ellos les encanta corregiros. Profesores de instituto y de universidades públicas solitican cada año su puesto como examinador de Selectividad. Aunque uno pensaría que corregir es uno de los gajes de ser profesor, lo cierto es que hay más docentes dispuestos a poner la nota a estos exámenes que plazas para hacerlo.

Cada universidad pública determina el número de profesores que puede permitirse a partir de un presupuesto que gestiona la administracióny este número debe al menos garantizar que haya dos profesores por examen, y que ninguno corrija más de 150 exámenes, más o menos.

Jesús María Arsuaga, profesor titular de la Universidad Rey Juan Carlos, es uno de los que corregirán los exámenes de los estudiantes que se han examinado en el campus de Móstoles, más concretamente los ejercicios Química.

Un gran creyente en el funcionamiento del sistema, y en la honradez de los funcionarios que forman la cadena de seguridad, que garantiza el proceso conocido como Prueba de Acceso a la Universidad. La Selectividad comienza en el Ministerio de educación, donde las personas encargadas de hacer el examen desarrollan seis o siete modelos, de los que uno es seleccionado al azar, es impreso posteriormente por una universidad, y sus copias son entregadas en sobres cerrados a los examinadores momentos antes de la prueba. “Nosotros conocemos las preguntas en el mismo momento que los estudiantes”, nos explica.

Arsuaga es miembro habitual del Tribunal de profesores de Selectividad en su universidad, cada año participa en el proceso vigilando los exámenes y corrigiendo los ejercicios de Química. El plazo que les dan es de dos o tres días, y en ese tiempo deben corregir entre 80 y 150 exámenes.

“Es imposible conocer la identidad de los estudiantes a los que estamos calificando”, explica. “Y el número de exámenes es perfecto, da tiempo de sobra y hacer menos de 150 correcciones garantiza que no vas a caer en errores humanos propias del cansancio o la prisa”.

La razón por la que participar en este proceso está tan solicitado no es meramente económica. “Sirve para estar al día, tanto si eres profesor de universidad, como si por supuesto lo eres de bachillerato. Estás en contacto con una prueba para la que precisamente estás preparando a tus alumnos, aunque en mi caso creo que debe formar parte de tu curiosidad e interés. Es bonito, es algo en lo que prefieres estar”, explica.

La gratificación económica existe, aunque no supera los 600 euros. Esta cantidad abarca la disponibilidad para cuidar los exámenes, corregirlos y la posibilidad de formar parte del equipo encargado de las reclamaciones y las dobles correcciones.

Eso que dicen de que el nivel baja cada año… ¿Es cierto?

Bueno (sonríe), en las notas no se aprecia, ¿verdad? Aunque la percepción sí puede ser esa. por lo menos en mi caso, al ser profesor de primero de carrera, ves como llegan de preparados los estudiantes.

¿Un estudiante que se queda en blanco, deja en blanco también las hojas?

Normalmente sí. Pero recuerdo el caso de uno que dejó todo el cuadernillo sin escribir y en el medio me pintó un coche, bastante bien dibujado por cierto. También me llama la atención los que para no dejarlo en blanco copian el enunciado en el espacio de la pregunta.

¿Si descubres a alguien copiando?

Uno pensaría que lo propio sería echarle del examen ¿no? Hay que tener en cuenta una cosa, y es que son chavales que se están jugando mucho, están muy nerviosos, y sobre todo muy impresionados. Para copiar es necesario sentirse cómodo. Y muy pocos son capaces de hacerlo. Tienes que tener todo eso en cuenta. Si alguna vez ves alguno pues le llamas la atención y ya está.

¿Crees que este proceso sirve de algo?

Desde luego. Sirve sobre todo de filtro. Uno tiende a pensar que si el 90% de los estudiantes aprueban, de qué sirve hacer esto. Pero lo cierto es que si eso es así es porque los colegios no permiten examinarse a un estudiante que no garantiza que vaya a superar la prueba. Sirve de filtro.

Si te fijas nadie quiere que estos exámenes se suspendan. Ni los alumnos, ni los profesores, ni los colegios, ni las universidades… pero tampoco los encargados de hacer el examen en el Ministerio.

No es cierto, recapitulemos

Hoy he hecho seis meses en ADN.es

Muchos creen que soy incapaz de escribir sin ’sonar’ amargo, triste, molesto y crítico…

No es cierto, y lo voy a demostrar ahora. El otro día alguien que llevaba mucho sin verme me dijo que me veía ‘extrañamente’ feliz.

No suelo hablar de trabajo, pero es cierto, esa es una de las razones por la que se me ve muy contento, y sé que es algo que muy pocos pueden decir, lo que me inspira un profundo respeto.

Decir que he encontrado con escasos 24 años recién cumplidos unas condiciones laborales que no preveía ni para… Que igual ni me esperaba para… Que igual ni imaginaba.

Las cosas han ido mal estos años. Muchas ilusiones rotas, desengaños, rabietas, pisadas, puñaladas, palabras tragadas… Y tampoco es que haya vivido las peores experiencias que he podido oír en el ‘consorcio periodismo’, pero creo que puedo decir que sé lo que es tragar, “debatiendo entre pasar por el aro, o simplemente pasar”.

Cuando hace unos diez meses decidí dar portazo en mi anterior trabajo, necesité mucho valor, conversaciones y apoyos, porque a veces uno no distingue el límite entre “ser un flojo” y saber cuando hay que decir “por aquí no paso” o “aquí me planto”. Y la verdad es que ahora no me arrepiento, pero realmente me llegué a sentir como aquel Kiwi que saltaba del cielo al suelo.

Ahora puedo decir que se me ha brindado la posibilidad de demostrar algo, y que encima me siento capaz, seguro, a gusto y feliz de poder realizarlo.

Cuando digo esto, los que tengo en frente suelen responder que seis meses es muy poco tiempo.

A día de hoy mis ojos brillan y sonrío. Bien vale por el tiempo muerto entre lodos, bien lo vale si eso me hace sentir vivo. Si hace escasas horas que he llegado, y no siento ningún reparo en pensar lo que me faltaba por haber hecho, y en cómo lo haré mañana con la misma sonrisa y quizá un poco más de sueño…

cumplido.

“Otra razón para volver cuando ya me haya ido”.

Amado por ser único, odiado por ser diferente

Así describían a Oscar Wilde en una placa irlandesa. Desde niño me llama la atención su forma de juntar palabras.

Oscar Wilde es ese. El que no deja indiferente, por su vida más que por su obra. Es ese tipo de personas que adoras o que odias. La diferencia cuando aplique.

Hoy han pasado cosas que me han hecho pensar. Al menos más de lo normal…

Al final va a ser cierto eso de que sólo hay dos maneras de responder ante lo nuevo: con curiosidad o con recelo. Y así he visto reaccionar a los demás conmigo desde siempre, para bien o para mal, sangre fría y caliente funden templado el café cortado a mala leche, y quizá no me había dado cuenta del todo, pero hoy, por casualidades de esta vida, me he visto reflejado en otra frente, y no era capaz de mantenerme indiferente, a pesar de lo mucho que me seduce retener el silencio, porque el que calla otorga, y porque cada uno es mucho mejor cuanto menos se define, y cuando el trapecio que te esgrime no termina en el comienzo. Es mejor que te definan los actos, a poder ser los del arte, que se dibujan en acuarela y carboncillo, y porque así lo más sencillo, no podrá desilusionarte, al menos la floritura. Dejad de usar fachadas para falsearme y tristearme, si todo vuestro empeño pasa por ser otra historia diferente a lo de antes, siendo lo de siempre con una mano de pintura.

La parte mala de esbozarte es que, al final, lo que los demás no saben, luego tienden a inventarlo. Con la imaginación, la intuición, el prejuicio y la envidia… Malos vicios sucios con hielo, agitados con malicia e ictericia. Por suerte tengo fe en la fonética, por mucho que lo deteste.

Pero es mal relleno para un pavo. Lo es al menos para este.

“Como que si esa chavala se pone a bailar, acabará bailando todo el bar… Así es mi estilo. Pero soy tímido, y he asumido tantos comentarios sobre mí que ya no veo nada nítido. Trae aquí ese líquido. Sea lo que sea soy el don. ¿Yo un ligón? Non, yo borracho de ron”.

Hip Hop para gente que odia el Hip Hop

Alguien tenía que hacerlo, y bien lo hicimos. Ya podéis comprar el primer Lp de Remote Resource.

De momento sólo podréis hacerlo por internet, aunque casi mejor, porque asi el precio es el que nosotros le hemos puesto y además os llega a casa sin que tengáis que ir a buscarlo, hacer cola, y ver como otra vez vas a la Fnac sin haberte hecho socio. Si es que no dejamos de pensar en cómo ponéroslo más fácil.

Así que nada, si queréis ser de los afortunados que supieron ver la oportunidad y compraron la primera horanda de discos daos prisa, que las 500 copias vuelan. Y esto será como esos libros con una primera edición que al cabo de unos años valen una pasta. Yo os aviso. Luego no valen los lloros de “jo, es que yo quería pero lo iba dejando, y dejando”… Compradlo ya, lo digo en serio.

Pinchando AQUÍ y poniendo dos chorradas es vuestro. Totalmente seguro eh? Si tenéis algún problema con el envío os juro que Fernando se afeita las cejas con cera.

Si queréis oír un trocillo de cada tema porque sois de esos que primero se bajan el disco y luego lo compran (mentirosos fascistas) pues aquí tenéis el snippet.

Alguien tenía que hacerlo rompe un paradigma más en la escena de hip hop española. Lejos del modelo que impera, Remote Resource es la voz de una generación irritada con la sociedad que le rodea, de una generación que vive inmersa en el cambio tecnológico y que conserva como un tesoro los recuerdos de su infancia.

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