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October 2008
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Archive for October, 2008

Mis recuerdos, bajo llave

Cambié de trabajo. Aún escribo, pero en otro sitio, sobre otras cosas y con otra gente. Los primeros días son complicados. Me he descubierto a mí mismo contrastando las pequeñas diferencias y de momento me agarro fuerte a las ramas por las que trepo, como huyendo de las comparaciones que intentan recordarme cuánto me gustaba aquello.

Ahora me gusta pensar que en vez de caminar tampoco está tan mal conducir, me viene bien, y en el fondo también me gusta. La música suena de otra manera y, aunque caminando se escuchan mejor lo detalles, en coche la velocidad ensalza los mejores momentos de mis canciones preferidas.

Ahora no hay nada alrededor, más que un jardín y una valla. Ni una sola cafetería ni tienda de comida en la que dejarme los euros en mediasnoches de jamón y queso. Pero al menos se respira y hay una cafetera siempre caliente que parece que nunca se termina, tarifa plana de cafeína.

Llego muy tarde a casa, pero ya no sé lo que es madrugar. Puedo leerme todos los periódicos que quiera siempre que antes de marcharme haya terminado mi tema. Una criatura diaria que permanecerá durante toda la jornada en portada. Una home más cariñosa siempre ayuda a olvidar antes a la otra. Que tienes que olvidar, porque sino te pierdes en tus latidos.

Supongo que no ser mardelluvia nunca más te ayuda a no pensar en los recuerdos que me tiran de las piernas mientras trepo.

En coche no siempre puedes dar marcha atrás. Guardaré los recuerdos bajó llave y cuando esté preparado llevaré un gato dorado a la oficina para sentarlo a mi lado. Si no gasto el recuerdo que tengo, difícilmente podré olvidarlo antes de tiempo. Como los deseos, cada cosa en su momento.

——
Debo mantenerlos encerrados, por ahora

Un periodista es despedido por arremeter en su blog contra el Aeropuerto de Ciudad Real

“Estás mordiendo la mano que te da de comer”. Así de claro se lo dijeron, a puerta cerrada, en uno de los despachos del periódico El Día de Ciudad Real. Carlos Otto sabía que podían despedirle mucho antes de publicar un post en su blog donde describía los quehaceres de Juan Antonio León Triviño, el presidente de la Cámara de Comercio de Ciudad Real y de CR Aeropuertos S.L., la promotora del Aeropuerto Internacional Don Quijote, el proyecto empresarial más importante de la provincia en décadas y que se encuentra entre dos aguas: los promotores, ainsiosos por inaugurarlo, y el Ministerio de Fomento, que asegura que no cumple muchos requisitos importantes.

Oficialmente, Triviño no ocupa ningún cargo en el periódico, pero tiene un claro peso sobre la jerarquía del periódico. El editor de la cabecera es el empresario Santiago Mateo, impulsor de Grupo de Comunicación El Día, promotora de distintas caberas regionales en cada una de las provincias de Castilla La Mancha. Para esta aventura editorial, El Día ha contado con la participación de empresarios locales, algunos tan destacados como Domingo Díaz de Mera, que a su vez es uno de los accionistas y promotores del citado Aeropuerto de Ciudad Real, del que también se habla en el texto junto con Triviño.

El texto del joven periodista adquirió mayor eco en la red tras publicarse, además de en su blog, en las webs Soitu.es y Miciudadreal.es, alcanzando su mayor pico de difusión viral tras colcarse en la portada de Menéame.net, unas de las páginas de contenido social más importantes de internet. A partir de entonces, fue solo cuestión de tiempo que el comentario original llegara a oídos de los asesores jurídicos de Díaz de Mera, que no tardaron en llamar al periódico para pedir explicaciones.

En el artículo se cuentan dos cosas, una de ellas, la de intención informativa, explica cómo el mismo hombre cercano al periódico, en el que Carlos Otto trabajaba, es también parte de la directiva responsable de las obras del aeropuerto, de dudosa reputación, que se está construyendo en Ciudad Real pero que no consigue las licencias para empezar a funcionar.

La otra parte, la que podría volverse aún más en contra del aventurado, son las calificaciones de “mafioso” y “capo” que aluden a Triviño y al mismo Diaz de Mera. Los asesores jurídicos amenazaron con mostrar el artículo a los aludidos, pero la gerente del periódico, Mari Carmen García, que se ha negado a confirmar o desmentir estos hechos, consiguió persuadirles de lo contrario a cambio de echarle a la calle.

Sobre la mesa, la dirección del periódico le puso una oferta de baja voluntaria y, como “archivo adjunto”, la amenaza de abrir un expediente disciplinario en caso de negativa. La posición de Carlos se mantiene tan decidida como las críticas de su artículo: “Pueden abrirme un expediente disciplinario, pero yo sólo firmaré un despido”.

Sindicatos y compañeros guardan silencio. Según Carlos Otto, sindicarse en este medio es sinónimo de cese, y manifestarse a favor de él parece surgir ahora como un nuevo motivo. Los que hasta ayer eran compañeros de trabajo le muestran su apoyo anónimo en su blog, por miedo a ser descubiertos, y amigos personales planean ahora el modo de manifestarse “para que lo que era un secreto a voces se destape de todo”.

Vanity Fair desmonta a Roures

Vanity Fair desmonta a Roures
Ilustración de Jorge Arévalo cedida por VF España.

De poco le ha servido a Jaume Roures haberse negado a conceder una segunda entrevista a la edición española de Vanity Fair. Tampoco haber amenazado con emprender acciones judiciales por si exponían asuntos personales. En el número de noviembre, la revista publica la primera y presumiblemente última conversación que Andrés Aguayo (antiguo redactor de Gente de El País) le ha arrancado al factótum de Mediapro. Siete páginas con declaraciones del protagonista, así como de amigos cercanos, que revelan detalles de una de las personas más influyentes de la actual industria audiovisual.

Remontándonos al principio de los tiempos, Roures inició su ascenso a la cima del poder cuando consiguió que TV3, liderando un grupo de televisiones autonómicas, arrebatara los derechos de emisión de la Liga de Fútbol a TVE. Siete páginas más tarde, el empresario catalán explica cómo ahora, después de veinte años y con una competición muy distinta, parece haber conseguido lo mismo con su nueva criatura, LaSexta: arrebatar los derechos del fútbol a la todopoderosa Prisa.

El dibujo que se muestra en las líneas de la entrevista denota que ya se contaba con esa segunda cita imposible, que Roures rehusó aconsejado por sus amigos entrevistados como él para la ocasión, ya que “temían por su intimidad”. Pero carboncillo terminado o esbozo de lo que pudo ser, lo cierto es que la parte más atractiva de la entrevista no es otra que la personal, la que ha rehuido siempre Roures, de la que se conocía tan poco y sobre la que por fin se arroja algo de luz. Ahora sus abogados decidirán cuánta.

Algunas de las personas que ayudan a perfilar su sombra son caras conocidas, como Fernando León, el director de Princesas o Los lunes al sol, ambas producidas por Mediapro; Woody Allen, que escribió un email a la revista para dejar constancia del buen hacer de Roures como productor; o Johan Cruyff, amigo cercano del entrevistado, que ayudó a conceder uno de los últimos deseos al padre adoptivo de Roures, al que muchos de sus conocidos llaman ‘Melan’, por sus aires y andares de persona “melancólica”.

Como en botica, Roures consigue reunir en torno a su figura halagos y envidias por igual. Unos le ensalzan, otros le contradicen o desmienten lo que él ha dicho, pero todas ayudan a comprender mejor su desconcertante orden dentro del caos y la velocidad. Su manera de hablar, de mirar, de reaccionar… Su forma de vestir, entre desaliñada e informal, las cosas que lleva y las que olvida voluntariamente… Casi una veintena de amigos y profesionales del sector aportan su pequeño granito para conformar un retrato poliédrico de un personaje esquivo.

Huidizo, como si tuviera mucho que perder y poco que ganar, algunas de las citas le retratan como “un hombre de una tremenda eficiencia y de una capacidad de trabajo brutal”, como “una persona que no es precisamente risueña, pero que tiene sentido del humor”, pero también como un “Jesús Gil en Catalán”, el “Rupert Murdoch de los deportes” o “un Ciudadano Kane nuevo rico”. Etiquetas y calificativos varios y distintos, a gusto del ojo crítico con el que se le quiera juzgar.

Ahora que el daño o la hazaña están hechos, el reportaje perfila la sombra en el suelo de una persona inquieta y misteriosa que difícilmente deja indiferente. Habría estado mejor definida con una segunda cita, pero el afectado se negó. Ha tenido que bastar con una y aún así, Vanity Fair ha asegurado que “en la recta final de este reportaje Roures y sus abogados han amenazado con emprender acciones legales si se incluyen detalles sobre su vida personal”. ¿Llegará este retrato a los tribunales?

Atardeceres de madrugada

Aún recuerdo cuando la encendí. No era la misma luz que tenía antes de mudarme aunque fuera la misma esfera. Las paredes naranjas habían transformado las sombras y los reflejos en algo mucho más cálido. Ahora leo bajo el sol incluso de noche, y cuando escribo, parece que lo haga con un astro gigante de bolsillo al lado mío.

Llevo ya cinco días perdido. Sumido en una traslación, esperando el nuevo trayecto. Mi próxima estación.

En ese tiempo me he fundido entre mis sábanas y el edredón. Leyendo, escribiendo, descansando… pero sobre todo intentando romper el nexo que une lo que ya ha terminado y lo que tiene que empezar.

Sumergido en una burbuja aterciopelada. Bien podría ser la semilla de un melocotón de verano.

No escapo de nadie. No me escondo de nada. Y aunque escriba, no hablo solo en compañía.

Necesitaba vacaciones pero en casa. Sentir que pasa el tiempo en mí mismo.

De la cama al sofá. Cocinar con mil especias y probar. Lavar los platos con agua tibia y espuma de jabón. Poner una lavadora sólo de calcetines porque van cayendo al fondo del cesto y nadie los coge. Hoy me he visto obligado a usar un par de mi compañero de piso. El tendedero parece un expositor de colores y modelos.

Pensar si dormir o salir a dar un paseo. Sin mirar la hora, por supuesto. Sacar la silla al balcón con un café con leche cuando hace el frío justo para valorarlo…

Volver a escribir por placer.

Ser yo mismo y ser mío.

Hacer una foto para saber lo que ve el portátil mientras pienso lo próximo que digo.

Reírme solo y sin sentido.

———

La luz no deja de ser eléctrica.

El sistema funciona

Hace dos semanas exactamente me encontraba tal y como estoy ahora, delante del portátil, releyendo y corrigiendo el primero de una serie de tres textos, que se publicaron en ADN.es, sobre una “víctima” del conflicto lingüístico entre Cataluña y la España castellano hablante.

(Aquí los tres capítulos: [1], [2] y [3], que recomiendo leer antes de seguir).

Su historia se publicó el lunes, pero tuve conocimiento de ella la semana anterior, cuando hice las llamadas y programamos la manera en que la contaríamos.

Hubo varias cosas que pasaron y que no se contaron en los artículos. La mayoría porque aunque sean verdad, pueden llevar a errores y a alejarnos de los hechos principales que se publican. Aunque, sobre todo, porque puede que sólo sean interpretaciones personales y que sólo existan en mi cabeza.

Hubo algo que se quedó en el tintero a la hora de publicar la segunda pieza, la que exponía las distintas posturas políticas. Una especie de macedonia ideológica que terminó siendo tal y como predijimos que sería antes de verla terminada (¿evidente?). Ningún partido político nos sorprendió, aunque yo personalmente pensé que alguno lo aprovecharía para conseguir algún adepto. Ninguno fue capaz de verlo. Todos acusaron al otro, en vez de centrarse en la víctima del problema y en la solución. Una pena, o no…

Lo primero que hicieron en la Autónoma de Barcelona cuando les llamé fue ponerse a la defensiva, nada más escuchar las palabras castellano y catalán. La frase exacta fue “Pues que triste que en Madrid no lo acepten en catalán, ¿no?”. En la de Madrid, por su lado, lo primero que intentaron fue sonsacarme el nombre del alumno y la facultad en la que estudiaba, algo que después también harían en Barcelona. Quizá porque el problema del chico podría convertirse en un problema para ellos, y antes de solucionar ninguno ya pensaban en cómo solucionar el propio.

Una vez publicados los textos los comentarios bullían. Defendían las dos posibles grandes tesis (culpar a Madrid o a Cataluña), o insultaban a los que habían sacado a la luz el problema (nosotros).

Dos semanas después el chico ya tiene las asignaturas traducidas, y según tengo entendido mañana irá a entregarlas en castellano a su facultad para empezar los trámites de convalidación.

Después de toda la historia el único partido que ha insistido en el problema ha sido Ciutadans, que habló sobre los textos en Onda Cero (situad el reproductor entre la N y la D), y publicó uno de ellos en su página web. También he de reconocer que fueron los únicos que parecían ser conscientes del problema. El resto de partidos se mostraron bastante sorprendidos.

Dos semanas después de que la noticia se supiera se ha subsanado la cuestión con un parche que en absoluto soluciona nada, únicamente el caso de este chico en concreto. Algo que no impide que haya otros iguales en cualquier momento, porque el vacío legal así lo hace posible.

Alguien envió la historia al portal de noticias Meneame.net, que escasos minutos fue censurada y tildada de amarillista simplemente porque abordaba una cuestión polémica y problemática. A nadie pareció importarle la historia real que se escondía bajo el trasfondo, aunque el noveno comentario deja claro que el caso aquí expuesto no era ni mucho menos anecdótico.

Muchas veces oigo tachar a los periodistas de manipuladores, censores, aprovechados, verdugos del sistema…

¿A quién miramos a la cara los periodistas cuando contamos las historias y nadie se inmuta?

Igual sí que es cierto que la democracia funciona. Si a los del Congreso de los Diputados no les importa este problema (y tantos otros), quizá sea porque a nadie le importen, y simplemente hacen su trabajo: representar a la mayoría.

“Eso te vale para un post”

¿Para que sirve un blog? Parece una pregunta trampa. La he oído lanzada al aire muchas más veces de las que me la han preguntado mirándome a los ojos. Quizá porque se presupone que alguien como yo desconoce la respuesta.

Es cierto que casi todo surge de una necesidad primera. Pero también es verdad que las pinzas de la ropa tiene un nombre fundado y ahí las tienes manteniendo fresco tu queso parmesano, equilibrando la pata de la mesa o sujetando la puerta. Incluso sirven para hacer el canelo durante horas en una noche de fiesta.

Las cosas no tienen una función inherente. Tienen la función que les dé cada uno.

Pensando en esto, que es una obviedad, cabe rescatar a los blogs de la desgana general. Que si están de moda, que si están acabados… Yo no me aventuro a responder tal cosa. Sólo sé que me gustan, y punto.

Como periodista (que nació ayer por la tarde), me interesan las anotaciones, los borradores, las otras versiones, las trastiendas… pero sobre todo las historias que alguien quiere contar, pero que por la razón que sea no son noticia, o a nadie le apetece malgastar un libro en ellas.

Personalmente me niego a creer que algo en lo que pienso tenga que morir en mis adentros si no encuentra con quien compartirlo cuando surge. ¿Y si a mí estratosfera en tal momento no le interesa lo que digo? Ni me callo ni me olvido. Escribo y publico.

Según escuchaba esta tarde las historias mundanas del hombre que ha hecho esto, a veces siento que por no estar con quien querría, en su justo momento, hay muchas más historias que me pierdo. Simplemente porque los periodistas cuentan noticias, y las historias las dejamos para cuando nos reunimos en nuestro silencio.

Es bonito pensar que puedes lanzar al viento un pensamiento cuando surge, sin mirar a ambos lados antes de cruzar, para después esperar simplemente a que alguien lo recoja cuando lo encuentre.

Estaría bien que los blogs sirvieran para escribir las historias que en otro sitio no nos dejan contar. Pero quién sabe para lo que se inventaron en realidad…

——

Mi portátil sirve para muchas cosas, pero además calienta la colcha y las piernas en invierno.

Mientras fui mardelluvia

Justo el instante en el que por fin consiguen rozarse los cuerpos, es el momento en el que comienzan a separarse para no volver a sentirse en mucho tiempo.

“Somos el tiempo que nos queda”.

Como si él hubiera sido yo mismo hace años, y ahora me enseñase a ser su recuerdo.

Como recordar lo que se cree olvidado, plasmado en la vida de otro ser humano.

Darle el primer abrazo para despedirme dice demasiado por sí mismo como para pretender explicarlo.

Eso ha sido lo que lo ha hecho tan extraordinario, aunque todo sea cosa mía o manchas de acuarela desgastada al fin y al cabo. Triste o feliz, lloras, ahora más que nunca los extremos se tocan y se quedan mirando.

Lo perdí todo para encontrarme. Caer de pie siempre ha sido mi virtud inconfesable. Me encuentro a caballo entre Desdicha y Suerte, como si la cal y la arena no pudieran mezclarse. Como si cada mes me pegaran un tiro para después decirme que han venido a salvarme.

Mi destino es algo que un ente improvisa y acorde con eso construyo mi vida.

Ahora cabizbajo me alejo despacio, como un reflejo ermitaño que sangra. Ellos se me antojan perfiles y sombras mirando, como guardando mi marcha, como velando mis pasos, como alzando las cartas que acumulan mi escarcha, mi vida y mi espacio… y los restos de un gato dorado que el tiempo y nuestras risas han destrozado.

Ya se ha terminado. Camino a casa una luna inmensa me baña de azul y de blanco.

Quizá era necesario este empuje del viento. No tener opciones ni de pensarlo. ¡Estás fuera, corre, resguárdate de la lluvia y el tiempo! Quizá algún día volvamos a vernos, cuando estés preparado para demostrar que no era casualidad casi nada de lo que desde hace unos años ha venido ocurriendo… desde que descubrí que hablarse a uno mismo cobra su sentido cuando por fin está escrito en cuadernos.

Ninguno de ellos lo volverá a ver igual, como no verán lo que he llorado por fuera y por dentro. Puedo decir con certeza que eran las mejores personas con las que vivir por fin lo que había soñado después de tanto tiempo, porque nunca me ha importado tanto algo ni he tenido tantas ganas por saberlo como miedo a preguntarlo.

Ahora tengo que irme y encontrar ese algo perdido en el mar, que aún no sé lo que es, pero que estoy destinado a alcanzar.

La lluvia no dejó de ser agua pixelada.

Vuelta a empezar.

——
Los chicos no lloran.

“Se está mermando nuestro derecho a movernos libremente por el país”

Un estudiante universitario ha necesitado más de tres semanas para convalidar en Madrid una serie de asignaturas aprobadas en Cataluña, porque en Barcelona no le facilitan los papeles en castellano, y en Madrid no se los aceptan en catalán. Después de exponer el caso, fuentes del Ministerio de Ciencia e Innovación han reconocido que “se está mermando nuestro derecho a movernos libremente por el país“, aunque en ningún momento han señalado a nadie como responsable del problema.

Según las mismas fuentes no hay ninguna ley que obligue a nadie a recibir un papel en una lengua co-oficial (como es el catalán), en favor a las administraciones madrileñas, aunque tampoco están seguros de que en Cataluña estén obligados a dar los papeles en castellano. “La nueva Ley de Universidades Catalanas establece el catalán como lengua oficial pero sin perjuicio a terceros”, aseguran.

La solución que ofrecen desde el ministerio es la que ha resultado en este caso: “Sería tan fácil como que el alumno las tradujera”, y así lo ha hecho, el estudiante ha traducido sus temarios al castellano a la espera de que en la universidad de origen se los sellen. Algo que parecía exclusivo de los alumnos que se trasladan o proceden del extranjero.

“Los funcionarios no pueden traducirlos”

La diputada del Partido Socialista Catalán, Agnès Pardell, tiene una relación estrecha con las universidades catalanas y conoce bien su funcionamiento. “Lo más lógico es que si la lengua oficial es el catalán, los papeleos se hagan en esa lengua”, aunque ha reconocido que eso crea un problema “cuando los papeles tienen que salir”.

Según Agnes, “la universidad no está obligada a tener los temarios necesarios para compulsar esas asignaturas”. La razón reside en que “los temarios los hacen los catedráticos o los profesores”, por lo que si ellos los hacen en catalán, “son ellos los que deben traducirlos, o dar la autorización de que se traduzcan y supervisar esa traducción”. Al ser temarios nominativos, los funcionarios no pueden traducirlos, y esa es la razón por la que se puede llegar a afirmar que esos textos no existen”

“Es como si vienes de Erasmus -explica- lo normal es que sea el propio estudiante el que lo traduzca”, concluye.

Esquerra Republicana de Cataluña ha mostrado su descontento con el hecho de que en Madrid no se acepten los temarios en catalán, “mientras se aceptan en otras lenguas, como el inglés“.

“Muchas veces encontramos actitudes ancladas y que vulneran los acuerdos entre el ministerio correspondiente y la consellería”, han concluido las fuentes de ERC.

Por otro lado, el hecho de que se está mermando una libertad es también la opinión de la portavoz del Partido Popular en el parlamento de Cataluña, Carina Mejías, que señala como responsables a las administraciones catalanas que se nieguen a dar los papeles en castellano. Según ella, este derecho está recogido en la Ley de Universidades Catalanas, y concreta en que “la responsabilidad es del rectorado que se niegue a facilitar esos papeles que -asegura- tienen que existir”.

Además exculpa por completo a las administraciones madrileñas, ya que “el catalán en Madrid no es lengua oficial” por lo que toda la documentación que tenga que salir tiene que estar, por supuesto, en castellano”.

El presidente de Ciutadans y diputado del Parlamento de Cataluña, Albert Rivera, ha asegurado conocer de cerca este tipo de casos por lo que su partido, “lleva tiempo manifestándose” porque según ellos “no hay ninguna ley que lo regule, y lo creemos necesario”.

Rivera no ha señalado un culpable, pero ha matizado algo según él muy claro, “el catalán no es lengua oficial en Madrid, por lo que es normal que no lo acepten. De todas formas quiero pensar que el hecho de rechazar los textos en catalán es un caso práctico, no creo que los funcionarios no quieran aceptarlos porque sí, sino que pueden darse casos de personas que simplemente no los entiendan“.

ADN.es se ha puesto en contacto con Iniciativa per Catalunya Verds en repetidas ocasiones, sin obtener una respuesta sobre el asunto.

Sin responsables por el tiempo perdido

Ninguno de los partidos o las instituciones consultadas ha señalado claramente un responsable o una “ventanilla” a la que los afectados por este “problema” puedan acudir.

Sin entrar a cuestionar cuál de las partes tiene razón, se deduce que lo más practico es conseguir los temarios traducidos al castellano antes de dejar la universidad catalana. La mejor opción para conseguirlo parece ser el catedrádico que ha redactado el temario en cuestión.

Todos los partidos políticos han resaltado el escaso número de veces tienen constancia de que esto ocurra, aunque una traductora jurada de Madrid ha reconocido que realiza una media de diez traducciones anuales del catalán al castellano, sólo de temarios universitarios, desde hace más de quince años.

El estudiante entrevistado por ADN.es se encuentra a la espera de recibir los temarios (que él mismo ha traducido) sellados por la universidad, cuando ya se cumplen más de tres semanas desde que se inició el trámite.

* adn * » ciudadanos El idioma obstaculiza los traslados universitarios desde Cataluña a otros centros de España

Un traslado de expediente entre una universidad pública catalana y otra pública cualquiera puede resultar imposible, si los funcionarios que intervienen así lo desean. El caso de un estudiante de la Universidad Autónoma de Madrid lo demuestra.

Víctima de un vacío legal, se ha dirigido en varias ocasiones hacia los funcionarios en busca de unos papeles que le convaliden unas asignaturas que cursó en Barcelona, y que necesita en Madrid. En Cataluña no se lo dan en castellano, porque no tienen por qué hacerlo, y en Madrid no se lo aceptan en catalán porque pueden exigir que esos papeles estén en castellano.

Fuentes de la Autónoma de Madrid han reconocido que estos trámites son frecuentes, y que en la mayoría de los casos no se ponen pegas, pero no han podido más que reconocer que depende del funcionario encargado del trámite que se acepte o no en catalán.

En el otro lado, la Autónoma de Barcelona ha reconocido que no se dan esos papeles en castellano porque no existen, y porque “sería una locura tener todos los documentos en ambos idiomas”.

El afectado cursó dos años en Madrid, trasladó su expediente sin problemas a la Universidad Autónoma de Barcelona, y dos años después decidió volver a Madrid, pero con los impresos en catalán.

En estos momentos se encuentra traduciéndo él mismo los papeles para que la Autónoma de Barcelona los selle después, como está estipulado en un traslado internacional, pero sin salir de España.

Dos leyes que se pisan, y un vacío legal entre ellas

El catalán es la lengua oficial en Cataluña, y las administraciones universitarias no están obligadas a dar los papeles en otro idioma que no sea ese.

La Ley 1/2003, de 19 de febrero, de Universidades de Cataluña, así lo establece: “el catalán es la lengua propia de las universidades de Cataluña y, por lo tanto, es la lengua de uso normal en sus actividades”, además de garantizar que “el Gobierno [de Cataluña], debe procurar que el acceso y la incorporación de nuevos miembros a la comunidad universitaria no altere los usos lingüísticos docentes normales y el proceso de normalización lingüística de las universidades”.

Esta ley de universidades choca directamente con la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, que establece en el Artículo 36 que “la lengua de los procedimientos tramitados por la Administración General del Estado será el castellano”.

Eso sí, deja claro que “los interesados que se dirijan a los órganos de la Administración General del Estado con sede en el territorio de una Comunidad Autónoma podrán utilizar también la lengua que sea co-oficial en ella”, como pueda ser en este caso el catalán. Lo que permite que el procedimiento se tramite “en la lengua elegida por el interesado”, no en la lengua que elija la administración.

De hecho, la contradicción entre leyes se aprecia en el último punto del artículo, porque “en cualquier caso, deberán traducirse al castellano los documentos que deban surtir efectos fuera del territorio de la Comunidad Autónoma”, sobre todo cuando los interesados así lo expresen.

Una solución que podría costar hasta 80 euros

Después de ver cómo pasaba el tiempo y que se acercaba el fin del plazo de convalidación, fue finalmente una carta al director de la facultad catalana la que resolvió el incidente con una solución poco ortodoxa: que el alumno tradujera el programa, comprometiéndose él mismo a supervisar dicha correción y a poner los sellos pertinentes.

Esta “solución” no es ni más ni menos que el procedimiento rutinario en un traslado de expediente internacional y además, oficialmente esa traducción la debería hacer un traductor jurado, algo que puede costar hasta 80 euros, según la extensión del programa (a razón de 10 céntimos por palabra).

Todas las universidades consultadas han reconocido que este no es un caso frecuente, y que normalmente “los expedientes se tramitan si se entienden”, así que mientras ninguna ley diga lo contrario, podremos irnos con una sonrisa y las asignaturas convalidadas, o podremos perdernos en un mar del papeles e idiomas, según se haya levantado esa mañana la persona que tiene que hacer el trámite.