"Pídeme lo que quieras, excepto información"

 

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Archive for November, 2008

“Subasto mi mercedes y mi yate”

“Mis trabajadores llevan cuatro meses sin cobrar su salario y acabo de cerrar la empresa. Por eso he decidido subastar mis bienes de lujo para pagar a los periodistas de mi diario El Mundo Almería, a los que he dejado en el desempleo y sin el dinero que les corresponde. Subasto mi Mercedes AMG SL55, V8 Kompressor, que está casi nuevo porque lo tengo bien guardado en el garaje de mi empresa; y también vendo mi yate Roadman, modelo 41, del año 2003. Tengo amarre gratis en el puerto deportivo de Almería”.

Alguien de la redacción de El Mundo de Almería ha publicado un anuncio falso en una web de clasificados. En este espacio, el dueño del periódico subasta sus bienes muebles para poder pagar a los periodistas del medio, que ha cerrado recientemente despues de cuatro meses de impagos.

Con todo y con eso, un posible comprador pregunta si puede saber el precio de los artículos por separado (se puede ver abajo del todo).

Vía: El Observador.

Carta de un lector

Hará dos semanas publiqué un artículo en El Confidencial en el que intenté exponer de manera tangible el descomunal daño que está haciendo la crisis publicitaria en los medios.

A razón de este texto, un lector me escribió esto:

Sr. Bravo,

Leí su artículo sobre despidos en algunos medios y no pude evitar reflexionar sobre lo siguiente:

Estamos inmersos en una inmensa crisis de confianza que, como efecto adicional derivado de los problemas iniciales, ha acabado por socavar brutalmente la confianza del consumidor y por extensión ha provocado su “atrincheramiento” en lo que a gasto y consumo se refiere, con lo que se ha puesto en marcha un peligroso círculo vicioso de expectativas negativas de todos los agentes económicos que les incita a actuar de manera reflexivamente negativa, aumentando así la intensidad perversa de dicho círculo.

Si bien no hay duda de que el origen está en excesos cometidos sobre todo por consumidores y entidades financieras EE.UU. y la ceguera de inversores, supervisores, legisladores y gobernantes de todo el mundo (ni detectaron el embrión del “monstruo”, ni lo atajaron cuando todavía era relativamente manejable, sino que se dejaron encandilar por sus caricias en forma de alto crecimiento basado en el endeudamiento, permitiendo que cobrara una dimensión excesiva y fuerte vida propia), hay también que decir que el colectivo de periodistas, con su generalizado sensacionalismo negativo (mucho más allá del esencial afán y deber de informar) y con su falta (salvo escasas excepciones) de rigor respecto a la cuestión, han conseguido generar de forma muy clara una psicología colectiva apocalíptica, lo que no ha hecho sino acelerar la debacle. Ahora, dicha debacle que afecta a las empresas anunciantes impacta también a los medios de comunicación en forma de menores ingresos pubicitarios, con las consecuencias relatadas en su artículo. Aunque en realidad no es sino un episodio más del drama, quizás pudiera servir al gremio en su conjunto para reflexionar sobre el hecho de que, probablemente mucho más allá de lo que ellos mismos son conscientes, han acrecentado el proceso de debilitamiento extremo de la psicología del consumidor, que lo que realmente está deteriorando más a los mercados bursátiles mundiales…

Por ello, incluso en los buenos tiempos, el gremio periodístico bien haría en mejorar sustancialmente su rigor, así como templar mucho más la forma en que transmite la información, sobre todo en cuestiones esenciales para todos, como es la confianza en el sistema financiero y sus instituciones, que al igual que políticos y periodistas, también cometen errores pero no por ello han de ser estigmatizados de forma global: tirar piedras al tejado financiero es tirar piedras a tejado propio, como estamos empezando a experimentar.

Nota mental

Uno se dedica a vivir y a veces se olvida de lo fundamental. Muchos videojuegos fomentan la violencia, sí. Otros sin embargo nos rescatan desde lo más profundo del sueño. La primera vez que lo leí me hizo gracia, porque era evidente que sólo se trataba de una traducción desafortunada, pero luego lo piensas… y resulta que no hay mayor verdad que esa.

Entrevista a 233grados

Ayer le mandé unas preguntas a la directora de Diximedia y coordinadora del blog 233grados, Vanessa Jiménez, para comentar el premio al Mejor Blog Periodístico en los Premios Bitácoras 2008 que les fue entregado el sábado pasado en el EBE. Esto son los apuntes “a sucio”:

—–

· ¿Por qué creéis que habéis ganado?

Siempre es más difícil valorar las virtudes propias que las ajenas, así que fuimos a Sevilla convencidos de que no íbamos a ganar el Bitácoras. 233grados es un blog muy joven, nació hace apenas seis meses. Y los finalistas de nuestra categoría hacen un trabajo estupendo.  El premio ha sido una sorpresa, y a la vez un tremendo acicate para seguir trabajando.  En estos meses hemos intentado publicar la información necesaria para entender los cambios en nuestra profesión y la industria, dar noticias, entrevistar a la gente que empieza a despuntar, a los que dirigen los medios,  adelantar tendencias, abrir líneas de debate… También tenemos secciones fijas, como las viñetas de Jesús o Ramón y la traducción de las columnas de Jeff Jarvis. La suma de todo esto es 233grados.  Para nosotros esas son sus virtudes.

· ¿Cuánta gente está detrás de este blog? ¿Quién se encarga de actualizarlo y seleccionar los contenidos?

233grados es un blog de periodismo que abrimos cuando llegamos a Diximedia. Por aquel entonces éramos muy pocos y supuso nuestro debut en la Red.  Yo me encargué de ponerlo en marcha y desde entonces lo coordino. Ahora, es fruto del trabajo de nuestra emergente redacción. Una periodista, Laura Pintos, trabaja a tiempo completo.

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Dueños de lo que creemos que vemos

Detrás de todo beso hay una historia. Las vidas que lo sustentan, las que están a los dos lados de los labios, suelen ser morbosamente desconocidas para la mayoría de los que observan. Muchos han pasado a la historia como fotografías en blanco y negro y más de uno decora las paredes del piso que comparte alguna veinteañera.

Los curiosos, como en un museo. Quietos, expectantes, miramos besos como este, este, o este… y nos imaginamos su historia. Va ligado a la retina. Se nos antoja verdadera, preciosa, incluso tan eterna como la imagen.

Algunas de las historias de esos besos son reales. En otras, los “tan amantes” son meros actores y, en la mayoría, la realidad se queda a kilómetros de nuestras alegorías.

¿Qué os sugiere la imagen de arriba? Podrían ser dos personas que se reencuentran después de mucho tiempo o los besos últimos de una despedida forzada, como si los fueran a prohibir en cualquier momento, como si no quisieran soltarse el uno al otro jamás de los jamases y por todos los tiempos.

Nada de eso. Ella llegó al bar con otro amigo suyo. El mismo que tuvo que ver como quien la besa  se la quitaba de las manos. Eso sí, porque ella quiso y porque ella se lo pidió a gritos. Así, el amigo de nuestra princesa tuvo que abandonar la escena, al igual que el besador abandonó a la chica dos días después por no sonseguir acostarse con ella. Lo sé porque la foto es mía y conozco a los protagonistas.

Las imágenes dicen lo que queremos que digan pero si nos las explican, todo eso se nos quita.

Buscadores de Internet: tu pasado al alcance de todos

¿Quién no ha buscado alguna vez su nombre en Google? Un gesto inocente que la mayoría de las veces no lleva a nada, pero que en otras puede acarrear alguna sorpresa desagradable. Lo que encontremos puede ser algo simpático que un conocido ha escrito en su blog o un episodio sobre algo que pasó hace tiempo y que se creía olvidado. El que busca encuentra y, si tan fácil parece, surge la duda de si podría encontrarlo alguien más. ¿Es posible evitarlo? Sí. ¿Aunque sea información pública y veraz? De nuevo, la respuesta es sí.

Según la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), cuando uno quiere borrar su nombre de una web, el procedimiento normal es acudir a la fuente de origen, es decir, a las personas que mantienen la página en la que aparece dicha información. Sin embargo, esas personas pueden estar obligadas por ley a tener esos datos alojados o pueden negarse a borrarlos, porque le ampara su derecho a la libertad de información.

Si la persona que expone los datos en su web se niega a colaborar, es posible ponerse en contacto con los responsables del buscador para evitar que éste encuentre la página al hacer una búsqueda. La pregunta que nace entonces es, si esos datos son legalmente públicos, ¿por qué tiene el buscador que evitar que cualquiera pueda encontrarlos? Según la AEPD, “aunque la incorporación inicial de esta información personal en la red, puede estar legitimada en origen, su mantenimiento universal y secular en Internet puede resultar desproporcionado”. En los casos que así sea, Google (por ejemplo) tendrá que borrar ese resultado de la búsqueda, para impedir esa “desproporción”, aunque realmente esos datos incómodos sigan en Internet, eso sí, de una manera casi ilocalizable.

Este proceder puede aplicarse en cualquier circunstancia y, aunque la AEPD asegura que cada caso es único, lo cierto es que el derecho de oposición prevalece en la gran mayoría de los casos que la agencia tiene colgados en su web. Éstas resoluciones son vinculantes y vienen a demostrar que siempre que no puedas evitar que una información continúe pública, puedes optar por borrarla de Google, que a efectos prácticos es casi lo mismo.

Un ejemplo clarificador y real es el de Don X.X.X., que ejerció su derecho de oposición sobre unos datos personales contenidos en los ficheros de Google, y que aparecen como resultado de una búsqueda con su nombre y apellidos como palabras clave. XXX realizó una actuación legítima en interés propio “para evitar la difusión pública desproporcionada de unos datos de carácter personal unidos a un hecho de notorio rechazo social”. Google había incluido los datos personales del reclamante en un rastreo del contenido de la edición digital del Boletín Oficial de la Provincia X. El denunciante consideró que la página web del BOP era una fuente accesible al público, por lo que la publicación de sus datos de carácter personal a través de Google se limitaría en el momento que ejercitase su derecho de oposición.

La AEPD falló a favor de Don XXX, que tenía su nombre y apellidos relacionados con “un hecho de notorio rechazo social” y, aunque se desconoce si era o no culpable de algo, el interés común de conocerlo no prevalece, según la AEPD, porque ello mermaría sus futuras búsquedas de trabajo o relaciones sociales. De esta forma, aunque muchas personas no estarían dispuestas a dar una segunda oportunidad, internet hace borrón y cuenta nueva, y hace posible una vida normal.

El hombre nace y muere solo

Es cierto eso que dicen. Lo de ver las cosas con perpectiva. Puede que los de ciudad ya no miremos al cielo. Qué estrellas vamos a mirar, si ya no las vemos. El mismo universo negro cada noche. De qué sirve mirar cuando estás ciego.

Después de un fin de semana bien lejos, observo mi vida y mi ciudad con esa perspectiva. Encerrado en una prisión para periodistas me di cuenta de que, en mi caso, placer y trabajo tienen una frontera natural extraña, en la que se me antoja muy sano el refugiarme de tanto en cuanto. Tiras la toalla pero para tumbarte encima.

Personas que me sacan cinco, diez, quince años… Siguen sintiéndo lo mismo y de una manera parecida. Quizá con la retina más perdida pero con la mirada brillante. Es entonces cuando me pregunto si no me estaré encontrando en un cruce de caminos, el que separa una vida para mi trabajo y una vida para mi alma. Me dan miedo ambos.

Elegir uno puede significar no ver lo que hay en el otro como yo querría. Pero no elegir me aterra aún más. Creo que no soportaría la mediocridad, la de los que no se entregan ni a lo uno ni a lo otro. La de los que no pudieron elegir y la inercia les lleva. Supongo que es a) o b). Tendré que decidir pronto.

Y qué quiero de mí mismo… Vivir para trabajar o trabajar para vivir. Dónde queda la gloria de lo último… cómo entregarme al periódico si dar todo lo que hay en mí. No puedo hacerlo mal a propósito y me sigue dando miedo hacerlo todo a tintas medias.

Ahora los días se aproximan fríos. La mediocridad llega cuando te acomodas y de momento no dejo de moverme. Nadie me deja si quiera pensarlo. Sin sueños. Cuando parecía haber alcanzado una cima donde acampar, resulta que sólo era hielo y resbalo al suelo para volver a empezar. ¿Así como voy a a pensar si quiera en mí mismo?

Tampoco quiero encontrarme dentro de un tiempo hablando solo con los demás, recordando batallas de lo que bien hicimos. Pero me niego a quedarme en casa engordando sin llegar al destino que se pixela al final de un camino que es mío.

Y mientras pienso esto me sorprendo, de americana y zapatos, volviendo a las 11 y pico después de doce horas de trabajo por el que sólo me pagan ocho y tampoco tanto. Me tumbo y descanso. Pero de qué me sirve, si apenas he cenado y ya estoy aquí escribiendo los sin sentidos que no me cupieron en los cuadernos, que a falta de alguien que me acompañe siento de copiloto en el coche por si tengo que anotar algo corriendo.

Puede que un acidente detenga todo esto. Me gustaría clamar a un cielo que me atropelle y me diga si es que acaso no estoy perdiendo el poco tiempo que tengo… Pero ¿y si por el contrario estoy haciendo lo único que quiero? Que entonces me dé dos hostias y me grite que no sabe por qué coño me quejo.

La peor sensación brota del dolor que no localizas pero que ves cómo poco a poco te come por dentro. Desde el jardín de mi redacción puedo ver las estrellas cuando quiero… pero quizá deba pensar en el tiempo que tengo, para dedircárselo a eso o al trabajo apilado que me observa desde el cuaderno.

“Dale una vuelta al titular hombre, ya verás como pronto te sale algo bueno”.

——
De las calles a las estrellas, con perspectiva.

Las CC.AA. utilizan sus webs para recaudar, pero no para dar subvenciones

Las páginas oficiales de las CC. AA. sirven principalmente para informar y para recaudar fondos. Su función, que no es otra que la de agilizar gestiones, se centra en llevar el dinero desde el ciudadano hacia la Consejería de Hacienda y, sin embargo, están muy verdes cuando se trata de agilizar subvenciones y ayudas economicas que beneficien a estudiantes, familias o discapacitados.

Así lo refleja el Informe anual eEspaña que La Fundación Orange ha presentado la semana pasada. Según las posibilidades que ofrezca cada web, el estudio las clasifica en cuatro niveles o etapas que denotan la capacidad funcional de la página. Así, las webs con un primer nivel permitirían obtener exclusivamente información, un nivel dos implicaría la posibilidad de descargar formularios oficiales y, en el caso de poder devolverlos cumplimentados electrónicamente, hablaríamos de un nivel tres. Que una web tenga un nivel cuatro implica una gestión electrónica completa.

La clasificación por servicios que incluye el estudio eEspaña se resume en cinco grandes campos o clusters: las contraprestaciones, como puedan ser las quejas y sugerencias o las bibliotecas públicas; la obtención de permisos y licencias, como la matriculación universitaria; los registros, como el certificado de discapacidad; las subvenciones, como las becas para estudiantes; y finalmente los servicios generadores de ingresos, como las tasas auto liquidables.

Atendiendo a estos cinco grupos, y haciendo una media entre las 17 comunidades autonomas (además de Ceuta y Melilla) y cuántos de estos servicios se ofrecen en la etapa cuatro (la mejor de todas y la que requiere mayor inversión en programación), el estudio concluye que las webs oficiales están mucho más preparadas para recaudar dinero que para dar subvenciones, por lo que para la mayoría de éstas últimas gestiones los ciudadanos tienen que seguir personándose en las distintas administraciones, mientras que para pagar hay muchas más facilidades para hacerlo a golpe de ratón y teclado.

Las cinco gestiones que, de entre todos los clusters, se pueden hacer perfectamente online en la mayoría de las CC. AA. son: las quejas y sugerencias, la matriculación universitaria, las tasas auto liquidables, las bibliotecas públicas y el Impuesto de Tramitaciones Patrimoniales y actos jurídicos documentados. La mayoría contraprestaciones e ingresos.

Las que requieren personarse en las administraciones, ante la imposibilidad de hacerlas totalmente por Internet, son las subvenciones a colectivos específicos, el registro de actividades turísticas, los certificados de instaladores, las becas para estudios, y las subvenciones para la creación de empleo. La mayoría de ellas son efectivamente subenciones que, según el informe eEspaña, suponen generalmente más del 50% de los trámites que realiza una comunidad autónoma.Precisamente las gestiones que dirigen dinero al ciudadano.

¿Qué CC. AA. tienen mejores páginas web?

En el estudio también se aprecia qué comunidades invierten más y mejor en la burocracia electrónica. Cabe destacar la web de Asturias, pues tiene 22 de sus servicios en la etapa cuatro, lo que significa que un 85% de los servicios evaluados están 100% online. Con 18 servicios le sigue Madrid, y en tercer lugar se encuentra Andalucía con 17 servicios.

Las comunidades con un desarrollo electrónico más atrasado son Melilla, Ceuta, Cantabria, Aragón, Castilla la Mancha y Extremadura, que apenas ofrecen servicios en una etapa cuatro.

*Lea el Informe eEpaña completo aquí

Descanso y descansillo

Cuando abres el portal, una vez que ya has conseguido sacar la llave y reposar el acero en tu puño cerrado, una vez que ya pisas el primer peldaño… justo en ese instante, mi mente deja mi cuerpo en piloto automático.

Como si no hubiera que pensar en los pasos. Como si desde el primer piso, el bajo, hasta el quinto o el cuarto, no hubiera más universo que el mármol y mis zapatos.

De puerta a puerta mi mente se encierra en sus anhelos. No contempla más infiernos ni más cielos que el cambio del calor al frío, mientras mis manos buscan algo en el abrigo.

Momentos como aquellos que creíamos perdidos. Cuando la mente se cierra en los ojos y los labios se saborean a sí mismos.

Cuando subo a casa tengo la mente en blanco. Eso que nunca consigo de motu proprio ni soñando. Sentir que por un instante mi cuerpo navega despacio mientras mi espíritu se concentra en los peldaños.

Llegar a casa es un momento complicado. Dejas fuera el frío, el cansancio y el trabajo. Te quitas la chaqueta tiras las llaves, el teléfono y el saco al edredón o al suelo. Donde caigan primero, pero despacio.

Entras y por un instante te balanceas, respiras y la mente en blanco se colorea.

Descansillo y portal parecen tener nombres con sentido. Como un coche en el autolavado te meces por segundos hasta que cierras el ombligo. Saludas a los amigos y te sientas tranquilo.

No puedo creer que ya sea domingo.