Día cuatro
Supongo que ya está. Día cuatro. He cumplido con creces el castigo. Dentro de tres días podré decir que he terminado lo que me propuse y podré sonreír tranquilo. No sé qué pasará mañana, ni el domingo, pero vivir las preguntas es un vicio que estoy dispuesto a dejar al menos un tiempo. Quiero ser feliz por una vez. Quiero dejar de huir corriendo.
Basta ya de no dormir, pensado en los pliegues de un cuaderno perdido que ni pedi ni me merezco, pero que se me clava en la espalda cada vez que me muevo en la cama. Cada vez que me destapo de las sábanas. Entra en mi carne como un cuchillo mientras hago que duermo. Me taladra el cerebro hasta dentro. Ya está bien de trabajar para no pensar en cómo vivir mejor este jodido desconcierto.
He necesitado tres meses. Uno para mirarle a los ojos. Otro para escribirle. Y un último para quedar con ella.
Mi alma estaba cansada de esperarme. Bajo esos rizos respira la sonrisa más preciosa que jamás haya visto. Algo me apodera por dentro cuando son mis palabras las que la provocan. Quiero sentirla en mis dedos, en mis labios… Quiero creer en un cielo y que me diga que es un ángel. Mi alma cancela los viajes pero me mece los aires con suaves tonos canela. Qué bien que así duermo.
Quiero ser brisa en sus bailes. Vivir cien vidas enteras. No importa que no sean realidades. Me bastan lugares virtuales, mientras mi mente los crea…
Desde otro punto. Puedo comer lluvia por piezas. Se sirve en bolas de arroz palmeadas por hadas de crema. Y me conformo. Con sonreír virulencias. Marcan tendencia sus pasos, sus bailes y sus andares por los balcones del iris que guardo entre mis latencias.
Qué gran disgusto. Puedo dictar cien tapices. Y las paredes se ocultan y dejan de ser murallas que traman cien aventuras para dejar de sentirte.
Las manos juntas. Haciendo que se distraen… mientras seducen las puntas de rizos interminables buscando acaso unas cejas, nariz, labios y lunares…
Se acabó el mundo. Al menos el que creaste. Ya puedo dormir tranquilo sin miedo a que me apuñalen los pensamientos oscuros que alguna vez me implantaste. Ella me abraza desnuda.
Mi alma es justa y lo sabe.
Posted: March 13th, 2009 under Historias pixeladas.
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