"Pídeme lo que quieras, excepto información"

 

April 2009
M T W T F S S
« Mar   May »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

Site menu:

Twitter

 

Comentarios recientes


Archivo

Feed RSS

Licencia: Creative Commons

leer
leer

Archive for April, 2009

No quiero

Me niego a que pase tanto tiempo sin hablarte. No puedo estallar todas las emociones en una sola madrugada. No puedo permitirne no entender lo que escribo. Me niego a tener miedo de lo que voy a teclear porque, después de tantos años, mi mente vaya por detrás de mis dedos. Es cierto. Hace tiempo que no pienso en qué escribir y simplemente lo cuento. Hace tiempo que me enciendo cuando noto algo por dentro y simplemente se sudecen las palabras sin cuerda ni acuerdo. Como ahora. Sólo sé lo que hoy me prometo: no me dejo dejarte. Al menos no tanto tiempo.

Cartas al alma

Podríamos darnos dos besos, fingir que no ha pasado nada y obviar tantos y tantos días sin vernos. ¿Qué es lo que has hecho? Lo sé. Mucho que no contarás y que apilarás en la estantería de tus silencios. Yo hice algunas y otras… pero eso es todo y lo guardo entre mis cuadernos. Nadie se pispa de nada si yo me encierro.

Nos miramos y sonríes. Si, después de tanto tiempo juntos, separarse no cuesta tanto, mucho menos supondrán estás miradas. Pueden pisarse los meses y nada cambia. Pueden pasar cinco años… mas no dejamos que ocurra. Sin tiempo: nada.

He añorado tus lágrimas. Sin ellas no hay brillo ni agua, ni en mis recuerdos tan secos ni en mis pisadas. No te imaginas… la de tardes funestas que he diseñado. Las tonterías más vacías que me tuve que comprar para dejar de pensarte y de cruzar sin mirar. No quiero líos. Ni trampas de esas con las que alarmase. Puedo pensar por los dos y tú besar por quien fuese, que yo no pienso en nadie mientras él besa a quien puede. ¿Y tú a quién besas? Tengo marcas en el cuello pero tus labios no sellan. Franquean destinos ocultos de ida y vuelta.

Mártir de un compás arrítmico. A veces tengo un miedo horrible de escribir lo que no debo cuando mi manos teclean dos palabras por delante de mi cerebro. Ellas piensan y yo leo. Curiosa estampa. Después de un cielo escribiendo… llega el infierno en goteras, y no hay barreño ni suelo que las rerviente.

Al menos ahora sonrío. Ella me abraza desnuda y mi alma observa desde el techo lo que hemos hecho en las sábanas de mi cama. Ella no es justa. Ella dice que me quiere. Mas mi alma valiente no sabrá si disfruta, pero la muy puta ni se asusta ni retrocede. Tampoco riega mis plantas ni mucho menos revisa mis deberes.

Hace ojos sordos al tacto. Como un cigarro que explota, no tengo fuego capaz de devolverme. Podría borrar todo esto pero el hablar con mis dedos no es evitable ni nada en que se te aprecie. Puedo calmar mis adentros con cosquilleos internos e indeseables, mas nada quiero de aquello ni de tus bailes.

Mis ojos beben señales subliminales y mi garganta, puñales. Tantos, que a veces la espalda se me atraganta. Mi alma mira sus pasos mientras escala peldaños que nadie alcanza. Pero una sombra me aupa mientras me abraza. Desde lo alto te observo mientras te acuestas a oscuras con los pedazos de un alma que ni deseo. Creo que aún estás a tiempo de maquillarla, quererla y enterrarla como hicieron todas esas que la mataron.

Simplemente no me llames cuando no quieras oírme y me tendrás a tu lado cuando me extrañes.