"Pídeme lo que quieras, excepto información"

 

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Archive for May, 2009

Pedro J. tacha a los agregadores de “piratas”

El diario El Mundo se hizo eco de las declaraciones de su director, Pedro J. Ramirez, en las que cargó contra quienes “como Google, agregan contenidos de otros y hacen dinero con ello sin pasar por caja”. Advertencia que hizo el pasado lunes frente propio fundador del ‘gigante anfitrión’, Larry Page, cuando Ramirez asistió como ponente invitado en el congreso que Google viene celebrando cada año cerca de Londres, el “Zeitgeist Europe 2009″.

Según el rotativo, “Pedro J. despertó una fuerte ovación cuando cargó contra la compañía organizadora, a la que acusó de esquilmar el futuro de las empresas periodísticas a base de agregar sin pagar contenidos ajenos”. “Los piratas no son los usuarios, son los agregadores”, sentenció el director (ver video en el minuto 00:40′).

¿Qué es un ‘agregador’ de noticias?

Google, como buscador, al igual que otras empresas como Yahoo, viene desarrollando de un tiempo a esta parte un servicio de noticias basado en la estructuración, jerarquización y organización de los contenidos que sus ‘robots’ rastrean en las búsquedas, para crear un portal informativo denominado como Google News que permite conocer la ‘última hora’ por países y temáticas, sirviéndose de los titulares de los principales portales informativos que rastrea. El sistema, escoge automáticamente a partir de algoritmos informáticos el titular de un medio (como por ejemplo Le Monde) y lo publica con un enlace a la noticia original, dejando por debajo del mismo, los enlaces de otros medios sobre esa misma noticia, por si el usuario prefiriera optar por otro portal informativo.

El medio elegido por el agregador como ‘el principal’, depende de los algoritmos utilizados en el rastreo del buscador y varía en cada noticia que éste publica. Aunque en España no esté my extendido el uso de Google News tanto como el de los agregadores sociales (como Menéame o Fresqui, que funcionan por los envíos y votaciones de sus usuarios), en EE.UU. y otros países los enlaces que facilitan estos agregadores suponen una gran fuente de visitas al medio del que se ‘toma’ la noticia. De hecho, la mayor parte del tráfico de los medios online surge a través de buscadores o agregadores de noticias, lo que se traduce en un mayor número de visitas y éstas, por consiguiente, en un incremento de los ingresos que el medio percibe por publicidad. Algunos medios optan incluso por invertir en sistemas que optimicen sus portales y esto permita un mejor rastreo de los mismo por estos buscadores. En otros casos, puede incluso negociarse con Google el posicionamiento de una web en la busqueda de ciertas palabras: es lo que Google denomina, ‘enlaces patrocinados’.

Google anunció el pasado mes de marzo que “probaría” la introducción de publicidad por Ad Sense (el sistema de anuncios de Google que muestra publicidad relacionada con el contenido de la página visitada) en su versión estadounidense de Google News. Desde entonces los usuarios norteamericanos de Google News ven publidad en sus búsquedas, la cual supone un beneficio económico para Google.

Desde que el proyecto fue lanzado en 2002, distintas editoriales y publicadores han considerado que Google debería pagar “por el uso de sus contenidos”. Sin embargo, las demandas contra Google no han llegado a nada, ya que las sentencias han establecido que su sistema “no hace uso del contenido de las noticias”, sino que sólo “las enlaza”.

He vuelto, Madrid

Dicen que no hay nada como volver a aquel lugar de dónde partiste para recordar los porqués de tu marcha. Es cierto. Todo en aras de no olvidar jamás esas caricias que dan sentido a lo que eres, en lo malo y en lo bueno. Después de tres días con la mirada perdida en el mar tengo la piel quemada y centenas de grados de más en el paladar. Por suerte las olas solo comen arena y no se llevan nada que no quiera.

Tres días sin madrid es como dejar de fumar en realidad.

Dos pasos por el bulevar y mis pulmones ya se abrasan por culpa de este aire gris ceniza. Sin arrojar colilla alguna, regreso a casa esquivando mis pasos. También grises. En realidad, no me molestaron todas esas razones por las que discutimos. Lo que más me molestó fue haber vuelto a discutir. Parece que nadie comprende que si las reacciones son simpre como nunca las quieres no habrá más acciones que busquen sus quehaceres.

Supongo que los ciclos se cierran para bien o para mal. De poco sirve resistirse al cambio. Las rocas erosionadas me lanzan besos mientras me alejo despacio.

Ya en casa, enciendo el ordenador y hay sorpresa. Por suerte ya no tengo miedo.

“Es este sitio. El aire. Las paredes. Te va a intentar mostrar quién coño eres. Respira, eso ya es una pequeña victoria. Qué más quieres ¿eh?”.

Da igual. Mañana habrá que levantarse y volverlo a hacer de nuevo.

¿Dónde quedó el periodismo escrito?

Crear información es una de las tareas del periodista pero no la única. Lo es tanto como saber administrarla y contextualizarla para que los lectores sean capaces de asumirla. En días como ayer (en los que la agenda aparece en rojo debido al debate sobre el estado de la Nación), los propios periodistas se ven desbordados. Primero por la información que generan los discursos de los políticos, y luego la que se suma de las interpretaciones de los analistas y la que brindan las agencias.

Con todo ello, se debe construir una portada asumible por un lector cuyo trabajo es muy distinto al nuestro. Sea el que sea, tengan por seguro que no será el de analizar, ordenar, exponer y valorar la actualidad. ¿Por qué se le obliga entonces al lector a hacer todas estas tareas?

Esto, que parece una evidencia de primero de carrera, no lo es tanto. No al menos, en la gran mayoría de los grandes diarios digitales. Que ayer sirva si no de ejemplo. Las portadas se arman con vídeos en directo, extensas crónicas descriptivas en tiempo real, apoyos, noticias relacionadas, la columna derecha para el Twitter, nubes de tags con las palabras más utilizadas por los políticos, titulares cambiantes que se actualizan al minuto… ¿Qué titular has hecho que en diez minutos ya no sirve? ¿Nos hemos vuelto todos locos?

Internet está jugando a hacer Radio, con una velocidad vertiginosa y con una pretensión de actualización que aún queda muy lejos de ser asumible por ambas partes: por la redacción, cuyos recursos humanos difícilmente pueden satisfacerla (y ampliarlos imposibilita  de momento la viabilidad de los medios), y por los lectores, que en su gran mayoría entran dos veces contadas a la web: por la mañana y después de comer.

Los grandes diarios con versión impresa se guardan sus crónicas y sus interpretaciones para el día siguiente, cuando ya no son noticia. Mientras, sus versiones digitales se limitan a la actualización constante, inabarcable e inasumible por nadie. Quizá porque como no hay papel, escribir es gratis. Sinceramente, ¿hay alguien que todavía crea que el lector medio se queda pulsando F5 para ver cómo los periodistas narran lo acontecido durante la toda la mañana?

El periodismo escrito en internet parece que sólo responde ante la velocidad. Y esta máxima arrastra a todos los medios digitales, incluido El Confidencial (aunque poco o nada tenga que ver con ellos), hacia otro gran tópico: “los medios digitales no son serios”. Porque vivimos en un mundo donde nada es lo que es, sino lo que parece. Todos en un saco en el que parece que poco importa más allá de que el periodismo esté hecho al minuto. Con que no tenga faltas de ortografía ya vale. No hay reflexión. No hay detenimiento. Es tan efímero que todo esfuerzo ajeno al tiempo sobra, pues tanto el titular como las palabras que lo desarrollan volarán en segundos, en cuando el viento sople. En cuanto la agencia Efe se actualice. En cuanto la portada de Menéame.net cambie…

Los grandes medios digitales dieron este martes una cobertura del debate sobre el estado de la Nación con mil herramientas web que la amplia mayoría de los lectores desconocen por completo y que seguramente muchos de ellos ni vieron. Los titulares, voladores. Los redactores, al minuto, sino al segundo, sino copiando y pegado de agencia…. Han emitido flashes por Twitter a la vez que Zapatero hablaba. ¿La foto? La que sea. Se escribe cuasi locutando, sin tiempo para la reflexión y releyendo lo escrito después de haberlo publicado, porque no hay tiempo.

Con la posibilidad de editar un texto hasta el infinito se ha perdido el miedo a la responsabilidad que conlleva lo que se escribe. Ya no se es esclavo de los que se dice porque no somos dueños de nada.Vivimos de la edición constante de una actualidad cambiante. Pero sin dejar que las palabras reposen el ejercicio intelectual es nulo. Las noticias no provocan reacción alguna. Uno acostumbra a leer con frecuenca otros diarios y las noticias desaparecen antes de que diera tiempo a volver a leerlas. ¿los comentarios? con ellas. ¿Quién va a opinar de una noticia si esta desaparece y el debate se anula? Nada pervive y nada queda. Antes, los periódicos se leían con tijeras. Hoy los lectores no imprimen las noticias, no por pereza, sino porque no merece pena.

Esperemos no ser el único periódico en el que se dan cuenta.

“No quiero ser un ‘blogger’. Me gusta el papel y mancharme las manos de tinta”

La empresa periodística no pasa por su mejor momento… y los periodistas tampoco. Con la irrupción de las nuevas tecnologías, el profesional de la información vive en una permanente crisis de identidad. Es Internet versus la tinta del papel. ¿La proliferación de bloggers acabará con los periodistas de la vieja escuela? Esa pregunta se la hacía recientemente The New York Times y la venía a responder la película La sombra del poder, actualmente en cartelera. Poco importa que sea online o de papel, sólo hay un tipo de buen periodismo: el que es veraz, independiente y está bien escrito.

De un tiempo a esta parte, la cúpula de The New York Times deja sus buzones de correo electrónico a disposición de sus lectores para que estos les remitan inquietudes y preguntas. La mayoría de ellas versan sobre lo negro que se divisa el horizonte de su principal ejercicio intelectual y, aunque desde dentro del edificio de la editorial todo sean buenos augurios y una inexorable fe en que el temporal sea sólo eso, temporal, lo cierto es que los lectores más acérrimos se muestran preocupados por su periódico y por el futuro del periodismo “de verdad”.

La semana pasada fue el turno de Scott Heekin-Canedy, el presidente y director general del grupo, que dejó su buzón abierto desde el 4 hasta el 8 de mayo para que los lectores le sometieran a un minucioso ‘interrogatorio’. Uno de los momentos más emotivos del encuentro, irónicamente digital, tuvo lugar con la pregunta de George Malkin, un estudiante de instituto “con aspiraciones a ser periodista”. Malkin pregunta si, después de ver como el periodismo tradicional cae en “una espiral de crisis”, habrá posibilidades de que resurja. “Yo no quiero ser un blogger –explica Malkin-. Me encantan las historias bien escritas para una audiencia que se preocupa por estar informada. ¿Cree usted que la idea que yo tengo sobre el periodismo pervivirá, o debería buscar en otra dirección profesional?”

La respuesta del empresario es clara: “Si tienes una pasión, síguela” y adjunta un email del jefe de redacción del periódico, Jon Landman, en la que éste intenta aclarar que lo que le ocurre al periodismo no es tanto su muerte como un cambio. “Siempre habrá necesidad de periodistas astutos y de gente apasionada del buen periodismo”. Más tarde, se sirve del éxito de la web Politico para desmitificar la idea de que el periodismo de calidad sólo se puede dar en su forma impresa. Principalmente porque, según Landman, “las habilidades y valores básicos del periodismo –curiosidad, excepticismo, honestidad intelectual, sentido del juego limpio y la habilidad de comunicar- serán eternos e independientes del medio en el que se apliquen”.

La pescadilla que se come el papel
“Internet y una población cada vez más digital reducen considerablemente la demanda de periodismo impreso –interpreta otro lector-, usted y sus homólogos se ven obligados a disminuir ‘la tirada’, la publicidad cae de forma proporcional a las páginas, los ingresos por publicidad menguan sin límite, ustedes se ven obligados a reducir aún más los contenidos impresos y a desarrollar mejor el medio online, y la demanda de periódicos cae de nuevo. Si este ciclo es, en efecto, inevitable, ¿dónde está la solución para que el papel no desaparezca?”, pregunta finalmente.

Heekin-Canedy no se anda con rodeos: “Los medios impresos se enfrentan a cambios muy difíciles”. La solución, según el editor, pasa por “incrementar lo antes posible los ingresos de los medios digitales, para que estos puedan mantener a los impresos”, justamente al contrario de tal y como viene ocurriendo desde que surge el medio web. “Se trata de nivelar otra vez la balanza”, sentencia Canedy.

Contenidos de pago

Son muchos los lectores que sugieren a los editores que simplemente cobren por sus contenidos online, como ya lo hacen otros grupos norteamericanos, de tal manera que puedan superar la crisis. Otros les preguntan directamente cuáles son las razones para no hacerlo, ya que resulta “contradictorio” exigir un dinero por leer algo en papel mientras se “regala en la red”. A esto, Canedy también responde:

“El negocio de los periódicos y las revistas es un poco más complicado que en el resto de los medios de comunicación. Los periódicos crean una audiencia, cobran por su contenido y luego venden el acceso a esa audiencia a los anunciantes. La televisión, la radio e Internet son negocios basados exclusivamente en la publicidad, nada más. Ir contra corriente del modelo de negocio asociado al medio es posible, pero muy difícil. Requiere tiempo”, explica.

Según el vicepresidente encargado de las operaciones en Internet, Martin Nisenholtz, “la empresa sigue analizando cuidadosamente cómo distintas maneras de establecer el contenido de pago (las suscripciones, los micro-pagos, los niveles de fidelidad)  pueden ayudar a mejorar el núcleo de negocio por publicidad. “El truco pasa, por supuesto, en obtener más ganancias por parte del usuario sin devorar la elevada tasa de páginas vistas por publicidad, que ahora representan una parte muy importante de los ingresos. (…) Tenemos que equilibrar cuidadosamente nuestra capacidad de generar dinero desde de ambas fuentes”.

Medidas desesperadas

A otro de los lectores que se anima a preguntar al editor le surge la idea de si, ya que tanto la televisión y la radio lo hacen, “por qué el NYT no estima oportuno plantear publi-reportajes escritos en un futuro, donde se cree un emplazamiento de producto en el cuerpo de las piezas o piezas expresamente elaboradas para ensalzar un producto”.

Canedy no tartamudea en su respuesta. Quizá esa sea la gran diferencia entre el periodismo impreso y el resto de los medios, y es que “los emplazamientos de producto como generadores de ingresos está totalmente en contra de los estándares del periodismo”.

Para el presidente de The New York Times, la transición entre papel y web necesita de la fórmula que en su periódico han venido desarrollando desde sus comienzos: “Un periodismo de calidad forma por fuerza una audiencia de calidad, que sin duda atraerá a los mejores anunciantes”.

Decía Gaudí que “la originalidad consiste en volver al origen. De modo que es original aquel que, con sus medios, vuelve a la simplicidad de las primeras soluciones”. Si resulta ser así, el periodismo sólo deberá buscar la manera con la que el lector pueda gozar manchándose nuevamente las manos de tinta. Si no, los ojos, como lo ha hecho siempre. Que la crisis de la prensa sólo sea eso: el devenir de un soporte, y que, según el presidente de NYTimes, “el buen periodismo”, con el papel no muera.