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Twitter Cambió mi vida

“He escrito una historia de portada en la revista Time sobre cómo Twitter está cambiando nuestra manera de vivir – y nos muestra el futuro de la innovación. Compradla”. Así se anunciaba el pasado 4 de junio el periodista Steven Johnson en su cuenta de Twitter. La misma cita sirvió de portada para la revista Time unos días después para ilustrar su reportaje, enmarcada en la pantalla de un iPhone de Apple.

Time se puso en contacto con Steven Johnson, escritor norteamericano especializado en nuevas tecnologías que ha trabajado como columnista en revistas como Discover y Wired, y le encargó un artículo para explicar alto y claro, y de una vez por todas, el silencio a gritos que es eso de Twitter. Una herramienta social que a priori puede sonar a broma por sus características y limitaciones. Twitter, en alusión al piar de los pájaros, permite enviar desde la web o el móvil una cita no más grande que un mensaje SMS (140 caractéres) a todas las personas que estén suscritas a nuestro perfil. Sin más.

“¿Por qué necesita el mundo algo así?” se pregunta el escritor. Lo cierto es que las extremas limitaciones que impone la herramienta podrían parecer a priori una condena en los tiempos que corren. Sin embargo, según Johnson han sido “la clave de su éxito”. “¿Necesitamos esto? Tampoco es como si hubiéramos estado sentados durante años pensando en una tecnología que nos permitiera enviar un mensaje a nuestros 50 amigos avisándoles en tiempo real sobre lo que he tomado para desayunar”, ironiza.

La clave para comprenderlo pasa por rascar hasta la profundidad del invento. Y es que, según el periodista, “saber qué es lo que tus amigos han elegido para desayunar es en realidad más interesante de lo que parece”. Clive Thompson, escritor especializado también en innovaciones y tecnología, explicaba que ”siguiendo estas breves actualizaciones personales de tus allegados, se siente sorprendentemente una satisfacción al conocer esos aspectos de sus rutinas”. La broma va cogiendo forma. Y es que ya no hace falta llamar a los demás para saber cómo están. Puedes participar de ello a tiempo real.

Herramienta primordial

“En realidad, lo más fascinante de Twitter no es lo que nos está haciendo a nosotros, sino lo que nosotros estamos haciendo en ella”, explica Johnson. La herramienta, que creció más de un 1300% este año alcanzando los 65 millones de usuarios únicos en todo el mundo, ha sido, dada su sencillez y política de código abierto, adaptada y utilizada por miles de programadores para nuevas aplicaciones o para un mejor uso y disfrute de la misma desde distintos soportes. Sólo el iPhone cuenta con más de 20.000 aplicaciones relacionadas con Twitter.

“La historia de internet ha seguido un patrón similar. Una plataforma que en un principio estaba designada para ayudar a escolares, ahora te permite ver series de televisión, jugar al póker con desconocidos de todo el mundo, hacer tu propio periódico, reencontrarte con tu exnovia de la universidad y, sí, decirle al mundo lo que decidiste tomar para desayunar”, explica Johnson.

El redactor jefe de la revista Time, Richard Stengel, aprovechó un editorial en la web para reflexionar sobre la portada aquí expuesta y en el que destacaba las cualidades comunicativas de Twitter como un nuevo medio periodístico, amén de los ya consagrados.

“Algunos sostienen que Twitter no es más que una forma digital de narcisismo –explica Stengel-, el juguete del momento. Pero Twitter viene a subrayar el archiconocido aforismo de Marshall Mcluhan´s de que el medio es el mensaje – la idea de que un método técnológico determina la cultura. Lo que nosotros aceptamos ahora es que el medio cambia la naturaleza de lo que comunicamos, así como el modo. Twitter hace esto también”.

Dicho esto no sería descabellado pensar que mientras millones de usuarios deciden comunicar al mundo entero lo que están desayunando, haya profesionales de la información que hagan lo propio allí donde estén. ¿Y si se trata de reporteros de guerra?

PERIODISMO DE GUERRA DESDE TWITTER

Los periodistas David Beriain y Sergio Caro continúan arrojando luz sobre el conflicto armado que asola desde hace unos años las provincias de Afganistán controladas por los talibanes. Antes lo hacían en ADN.es, desde su cierre han encontrado en Twitter su medio para informar al minuto de lo que allí sucede, enviando titulares con sus teléfonos móviles o portátiles e incluyendo en sus teletipos fotografías que ilustran sus pasos por los campamentos militares y lo que queda de los pueblos que les acogen mientras desempeñan su labor periodística.

Antes, la hostilidad de la situación en el seguimiento de un conflicto armado impedía una comunicación continua con “el mundo exterior”. Ahora, gracias a las aplicaciones desarrolladas a partir de Twitter es posible saber dónde están, qué han visto y lo que es aún más reseñable: verlo.

Este martes anunciaron en su cuenta de Twitter que durante las próximas semanas estarán acompañando a las tropas americanas en sus operaciones. “Es la única forma de ver la parte militar de la guerra”, aseguran. ¿Quién no querría saber lo que van a desayunar mañana?


Los periodistas Sergio Caro (i) y David Beriain (d) en una de sus fotografías enviadas por Twitter desde Afganistán

·Publicado en El Confidencial

Entre trenes de Renfe te tendré y me detendré

Explota el coche y toca caminar. Se asemeja a vivir en una isla desierta durante meses y volver instantáneamente a la civilización en nube mágica.

Hoy en el tren todos iban (íbamos) solos. Dormidos. Tristes. Cansados. Molestos…

Vagones repletos de personas que son burbujas dentro de un mismo vaso. Sigue sin haber nadie que le dé un trago.

Nadie habla. Hay quien lee, hay quien deja el cerebro en reposo… quien, como yo, se recluye a unos cascos con algunos remixes de The killers y otros tantos de Madvillain… Lo que sea para un lunes que es martes, porque también trabajé ayer por la tarde.

De su sonrisa no sé. No vino cuando dijo ni respondió a mi mirada. Lástima de esperanzas dadas por las personas. Mi cuaderno y yo lo sabíamos pero de qué sirve la alegría cuando es alegoría de la nada…

Hoy en este tren no veo tu cara. Pienso en qué escribir mientras tecleo. A las gentes de mi alrededor a veces les da por espiarme. Yo ya no tengo ganas de casi nada que no sea escribir a escondidas entre reglones de periódico.

Me alegra ver cómo los demás mejoran. Me distrae por un rato de mirarme a mí mismo. Y es que había olvidado que los trenes, además de gente, tienen cristales y reflejos que dañan y engañan. No me esperes levantada en el andén de casa. Ya pasó, y lo que pasa una vez ya no pasa.

“Por la mañana miré hacia el Sol cegador… y vi la vida mejor y no me gustaba… No me gustaba”.

Más crisis para el periodismo

El pasado miércoles el director General de Llorente & Cuenca, José Antonio Zarzalejos, firmaba para El Confidencial un artículo muy recomendable bajo el título “Los pianistas de los burdeles no pueden con los políticos“, en alusión al libro recientemente publicado por Juan Luis Cebrián El Pianista en el Burdel.

El libro toma el epígrafe del aforismo popular según el cual “no le digáis a mi madre que soy periodista, prefiero que siga creyendo que toco el piano en un burdel”. Es verdad: hasta hace unos años, en una familia bienpensante, dedicarse al periodismo era hacerlo a un oficio de baja estofa. Pero hubo un tiempo en que los pianistas de los burdeles eran capaces de revolucionar el salón. Tumbaban y alzaban a los políticos con una facilidad deducida de la alta credibilidad de los periódicos durante la Transición democrática. Ahora, el propio Juan Luis Cebrián recoge velas y afirma: “Los periódicos, con seguir siendo muy importantes, cada vez lo son menos en las sociedades desarrolladas. Su ascendiente sigue siendo grande entre las elites, pero a medida que las jerarquías sociales se difuminan, cambian de residencia o de lugar, el poder de los diarios, cualquiera que sea, disminuye para dar paso a los nuevos fenómenos de la comunicación electrónica y audiovisual”.

La reflexión es más que interesante, más cuando los diarios están siendo cuestionados por sus cuatro esquinas. Esto es ya macedonia de crisis, suma y sigue: la de la publicidad, la de la audiencia, la del soporte y, ahora, la de la influencia. En qué momento nos metimos a torear…

El vicepresidente y director general creativo de la agencia de publicidad europea, [Euro RSCG], el francés Jacques Séguél, publicó hace unos años un libro bajo el título No le digas a mi madre que trabajo en publicidad. Ella piensa que soy pianista en un burdel. A ver si va a resultar que ahora también huele a crisis de originalidad.

“Digan ustedes algo nuevo o cierren”

Los jóvenes sin trabajo, que han vuelto, derrotados, al domicilio familiar, no comprenden la pasión de sus padres por los telediarios, a los que asisten como el que asiste a una misa, quizá esperando una revelación. Pero las revelaciones ya no llegan a través de los telediarios (ni de las misas). En cuanto a los tertulianos, dan vueltas a los mismos asuntos como amarrados a una noria. Los de la tarde repiten lo que han dicho los de la mañana y los de la noche lo que han dicho los de la tarde. Al día siguiente, cargan la piedra de Sísifo y vuelta a empezar. Produce desazón escucharlos. Todo es circular y un poco angustioso. Todo está como detenido a la espera de que alguien tome una decisión. A la puerta de los institutos, los adolescentes se fuman un canuto antes de entrar en las aulas analógicas, donde recibirán lecciones inútiles para la vida. Dan ganas de pedirles una calada, para ver cómo sienta un porro a las ocho de la mañana. Lejos de eso, me dirijo dócilmente a por los periódicos de papel con el pinganillo de la radio en la oreja, escuchando análisis de segunda o tercera mano. Digan ustedes algo nuevo o cierren. Por defunción, claro.

Por defunción, Juan José Millás

Oleada de despidos encubiertos en la Agencia EFE a la espera de que el Gobierno cumpla su compromiso

Oleada de despidos encubiertos en la Agencia EFE a la espera de que el Gobierno cumpla su compromiso
Una treintena de corresponsales y delegados sindicales de la Agencia EFE se han manifestado este jueves en protesta por las últimas decisiones tomadas desde la Dirección y que afectan directamente a las condiciones laborales de los periodistas que no figuran en plantilla.

La empresa pública que preside Alex Grijelmo ha obligado recientemente a sus corresponsales en España a adoptar un régimen de trabajador autónomo para continuar trabajando en la agencia, dándoles un tiempo para sopesar esta decisión y dejando en la calle a las personas que no aceptaran las nuevas condiciones, independientemente del tiempo que llevaran trabajando en la empresa o de su sueldo.

La Directiva de EFE escudó su decisión en la necesidad de homogeneizar los contratos de todos estos profesionales externos cuyas condiciones laborales y salariales eran muy distintas entre sí, ya que algunos de ellos cobraban por piezas y otros un sueldo fijo, como los profesionales de plantilla. Los sindicatos por su parte apoyaron y apoyan esta iniciativa, aunque discrepan profundamente con el modo empleado por la empresa en la metamorfosis de los contratos.

Según han explicado los delegados sindicales de la Agencia EFE a El Confidencial, “el problema no ha sido el homogeneizar las condiciones, sino que les han obligado a hacerse autónomos para seguir trabajando en la empresa asegurando que esto era legalmente imprescindible cuando esto no es verdad”. Y no lo es, según la delegada sindical, Mati Martínez, “porque esta obligatoriedad depende de los ingresos anuales de los corresponsales”.

“La segunda parte del engaño –continua Mati- radica en que en ningún momento, ni antes de este aviso, ni durante el periodo de reflexión para decidir el someterse o no al régimen de autónomo, se ha informado a los trabajadores del precio al que la empresa iba a pagar las piezas, y que finalmente han resultado ser mucho más bajos que antes y que para más inri han limitado a un número máximo mensual, lo que reduce sensiblemente los ingresos de los trabajadores hasta imposibilitar su vida profesional”.

Varios de estos trabajadores afectados han iniciado acciones judiciales contra la Agencia EFE en aras de denunciar lo que ellos califican como “despidos encubiertos”, ya que “la mayoría de ellos llevan ligados a la empresa toda su carrera profesional y a pesar de ello no figuran en plantilla”. Hasta hoy sólo se ha emitido una sentencia y ha resultado ser favorable para la corresponsal, que ha conseguido demostrar una relación laboral, aunque EFE ha recurrido dicha sentencia y el proceso se encuentra en espera.

La promesa incumplida del Gobierno

Todas las partes implicadas a las que ha tenido acceso este periódico han coincidido en que la solución a esta situación pasa porque el Gobierno tome las medidas pertinentes que él mismo prometió tomar, hace cinco años al comienzo de la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando también se habló de reestructurar RTVE, tal y como se está haciendo en estos momentos.

El ministerio de Presidencia anunció recientemente la eliminación total de los espacios publicitarios en RTVE, una medida que entraría en vigor a partir de septiembre. Según las personas afectadas por las nuevas medidas iniciadas en la Agencia EFE, una medida similar (la de financiar por completo esta empresa pública desde el Estado) ayudaría a que la agencia de noticias no se viera afectada por los vaivenes del mercado, y lo que debería preocuparle a los españoles y a los medios según los sindicatos: el contenido de las informaciones que desarrolla la agencia.

Esta idea llegaba el pasado 14 de abril a la mesa del Congreso de la mano de dos diputados del Bloque Nacionalista Gallego, Francisco Jonquera y Olaia Fernández, en una carta en que se instaba al Gobierno a la aprobación de un estatuto para la Agencia EFE, el mismo que se comprometió a desarrollar Zapatero en 2004.

En dicha carta, los diputados denuncian públicamente “políticas laborales de contratación bajo condiciones precarias”. Los mismos delegados sindicales de EFE aseguran que mientras los corresponsales en territorio nacional están siendo despedidos de forma encubierta, los que desempeñan su trabajo en el extranjero están siendo sustituidos por “becarios malpagados, que realizan un trabajo tan mal atribuido que dichas becas -entre las que destaca la ofrecida por La Caixa- sólo pueden permitírselas familias con rentas altas. Lo que supone una vergüenza en todos los sentidos, el profesional y el moral”, sentenciaron fuentes sindicales.

El número de afectados por este nuevo régimen laboral se puede contar en centenas según los sindicatos, y desde que la directiva comenzó a gestionar la transición del cambio, la comunicación interna y los ánimos van de mal en peor. Y es que los trabajadores de EFE están siendo testigos y víctimas de la crisis de los medios en un empresa de capital público.

Las medidas fueron rechazadas con rotundidad por la Federación de sindicatos de Periodistas (FeSP) hará dos semanas, ya que considera que EFE ha obligado a muchos de sus corresponsales dependiente cuando a juicio de los sindicatos esto no es así. La FeSP lamentó además que la directiva antepusiera “intereses mercantilistas” al servicio profesional que presta la agencia, ya que “algunas ciudades han perdido la cobertura que ofrecían los corresponsales despedidos”.

El perfil medio del corresponsal

Un corresponsal medio de EFE es, según las distintas fuentes entrevistadas por El Confidencial, un profesional de la información residente en capitales de provincia o localidades importantes, que conoce el terreno y maneja fuentes institucionales y privadas, que se encuentra disponible las 24 horas del día y cuyas retribuciones pueden variar entre los 1200 y los 2000 euros. Algunos de ellos, según fuentes sindicales, llevan más de 15 años ejerciendo este trabajo.

Bajo las nuevas condiciones ofrecidas por la empresa, con el reajuste de precios por piezas y un límite de trabajos por persona y mes, estos corresponsales pasarían a ganar 600 euros, más de la mitad de su sueldo, según estiman los sindicatos.

La manifestación celebrada ayer a las puertas de la sede madrileña de la agencia EFE tuvo lugar a las 14:00 horas, precisamente en el momento en el que se produce el cambio de turno, “para que fueran testigos todos los trabajadores de plantilla”. Apenas ninguno de estos compañeros se acercó a la concentración, que sólo fue secundada por una veintena de corresponsales y algunos representantes sindicales.