"Pídeme lo que quieras, excepto información"

 

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Archive for November, 2009

Doble sentido

Quise juntar el agua con aceite. Quizá por eso el fracaso es relativo, no porque fuera anunciado, sino porque una calle de un sólo sentido hacia el río también puede ser un callejón sin salida. Si no temes desembocar en el mar entonces da igual. Lo mismo si puedes volar. No es el caso. ¿Fracaso? Quizás.

Si nunca me han importado las críticas de los que no me importan sería más que oportuno reflexionar sobre la importancia que se le debería de dar a los halagos. Poco importa si están bien o mal fundados. Lo cierto es que empieza a ser agotador este disfraz de existencia. Ese que no se conforma con existir. Trabajar para poder trabajar es algo así como ahogarse para poder respirar. Esto, sumado a que cada vez se aleja más allá el castillo entre la nieve y que el coche cualquier día deja de funcionar. Y esta vez sé que nadie lo va a pagar.

Pasan las semanas más deprisa que los días. Pasan las sonrisas por delante de mi cara y sólo veo tormentas y envidias. Ignoro lo que las motiva. Esta es una profesión muy humana. Y esta raza es inmunda. Maldita evolución sobrevalorada.

He pensado en dejarlo. También he dejado de pensar. Hace tanto tiempo que nadie me salva la vida que empiezo a dudar de que quede algo interesante que merezca la pena salvar. Hace unos años las cosas se veían mal; pero salvar los vinilos parecía el mejor de los planes si esto se inundaba sin más. Ahora lo que quiero está muy lejos; inalcanzable (y ahora es el tiempo el que mide las distancias). En mis ratos libres ya no sé lo que quiero, y he descubierto esa impotencia subversiva fruto de hacer algo que está bien hasta que llega alguien y lo arruina. No son castillos de arena pero puede servir a modo de metonimia sencilla.

Tengo dos sueños a largo plazo y uno de ellos es imposible en vida. La pena de cumplir uno demasiado pronto es perder el sentido; eso y que las ganas que te impiden poner fin al tiempo entre tus caricias y ese sueño se vuelvan más y más fuertes; y más en estos momentos de la noche en los que la luz se resfría.

Un cuaderno en Nueva York (III)

Son muchos los neoyorquinos que corren. Poco o nada tienen que ver los habitantes de esta ciudad con los demás estadounidenses que pude conocer fuera de ella.

Me llaman especialmente la atención los corredores de Central Park. Resulta como si siempre estuvieran allí. Uno entra y sale del parque, pero nunca se les ve entrar o salir mientras uno lo hace. Forman parte del parque, como las ardillas y los mapaches…

Las carreteras cercenan el parque. Te hacen imposible olvidar que, aunque entre los árboles, sigues en una gran ciudad. Estos caminos negros están preparados para coches y bicis, pero todos han ascendido en la escala.

Los corredores corren por el carril bici, las bicis pasan por todo el medio (por donde deberían conducir los coches) y, los coches, han desaparecido en el aire; como el De Lorean.

Corredores y ciclistas parecen huir de algo. Todos en la misma dirección. Imposible no mirar detrás; por si acaso huyeran de algo de verdad de lo que tú aún no te has percatado…

Puede que intenten escapar de los puestos de comida que abarrotan las calles y se hacinan en las esquinas. Quizá por eso no salen del parque. No encuentran la salida.

ADN.es no ha cerrado

No entiendo el interés que siguen teniendo en lanzar informaciones que son a todas luces falsas como que ADN.es ha cerrado. No ha cerrado en ningún momento, ni su versión online [que sigue creciendo en usuarios] ni su versión impresa. Muchas gracias y esperamos que rectifiquen esta información.

Alias33 (un lector, a propósito de esta opinión)

Día 1 (de novictubre)

Tengo una conciencia cojonera seseando detrás de la oreja. Te despiertas, te duchas, te vistes y te vas… pero cuando vuelves a la cama y apagas la luz, ahí está. No me deja en paz.

No tengo la culpa de nada de lo que te haces, pero me culpas. Y los demás, de tanto oírte, me culpan. Y al final, de tanto sesear, surgen las dudas. Brotes verdes en la escayola. “Igual sí que es tu culpa”. Suena en todas mis emisoras. Próximamente, en las mejores nucas.

Mas nunca. Y más, nunca. Se acabó. Cada vida que tocas se arruga por dentro. Me muerdo las uñas de todos los dedos mientras sesea la náusea. Es lo que soy y lo siento.

Todas las voces me llaman desde sus ventanas. Es para que las salve mientras entre ellas se matan. Las habitaciones son contiguas, las paredes finas y los cristales tienen etiquetas con sellos del Estado. Y aunque yo no he estado en ninguna de ellas, son finas las tejas que tapan sus adentros.

Yo no le he hecho nada malo a nadie y todos quieren que resuelva sus vidas. ¿Quién resuelve la mía? Dime. ¿Quién me quiere a escondidas?

Todo vuelve y todo es mentira.

Caminar misterioso y triste. Un cuerpo se deja llevar por el aire, y sus zapatos resbalaban en la baba de los adoquines. Hoy el mar suena hasta en los caracoles con tomate. La lluvia facilitaba su inercia, pero empapa los pasos y los hace más pesados que la propia existencia. Suerte que pronto se podrá dejar de andar para empezar a nadar.

Lo más sano que se ha hecho en la vida ha sido fumar en el parque. Deportes… sólo los del placer. Y para más inri hacerlos por deporte y sin ganas de querer.

Por lo que al mundo respecta, sólo se escribe. Se hace cuando se puede. Mas nunca se debe decir sobre qué.