Ostracismo
Desde hace unas semanas, la ya extinta columna de Enric González ha sido la primera tostada del día para más de un directivo de Prisa. Estos, ahora más relajados desde que han colocado un buen pedazo de Digital Plus, han tenido que chuparse el dedo cada mañana (y pasar mejor las páginas, se entiende) para llegar hasta el rincón de González en la sección de Comunicación.
El secreto a voces que ha resultado ser su marcha a Oriente próximo, que comenzará en enero, convertía su columna de lunes a viernes en lo más parecido a una erupción en la cara para algunos de su periódico. Enric publicó ayer, para descanso de algunos, su última columna de opinión. Bajo el título ‘Lucro’ ha dejado la mejor de sus reflexiones para el final. Con pulso elegante y directo, como acostumbra.
El periodista de El País atendió amablemente la llamada de este periódico. Con un ánimo atascado, no ocultó su recientemente adquirida sensación de hastío por la escritura. Todo un titular para alguien que no sabe hacer otra cosa (ni falta que hace). Por el momento, González se limitará a descansar; hasta enero no partirá hacia su nuevo puesto. Una vez allí, mientras no encuentre residencia y fuentes nada se volverá a saber de su periodismo, algo que Enric calcula no tener resuelto antes de marzo. Y cuando llegue, será únicamente en forma de noticias; nunca más (de momento), como reflexiones. No comprende ni comparte la decisión de su periódico al dar cerrojazo a sus columnas, pero asegura no poder “molestarse por volver a una corresponsalía” ya que, al fin y al cabo, es lo que ha hecho “toda su vida”.
Su outro y despedida, ‘Lucro’, está escrito con la tinta que comercializan para las cartas al director. Como aquellas tribunas en las que uno se dirige a alguien, sin decir exactamente a quién, y además de una forma con la que se enteren todos. Un recado en toda regla a las altas esferas, a los periodistas en general y el público en particular. Se dice que cuando alguien escribe una carta al director es porque la idea que plantea se cuece ya en miles de personas. En el caso de Enric González, esta leyenda se hacía realidad.
La sensación que este cese deja en algunos foros es semejante a la que provoca el cierre de un periódico. En el fuero interno, la sensación es la de otro toldo que cae, sobre una persiana ya cerrada, en alguna ventana que hace tiempo que no abre. “El periodismo será lo que nosotros queramos que sea” decía González al recibir el Premio Francisco Cerecedo. Ese ‘Nosotros’ ignoramos quiénes lo formarán. Lo que sí parece estar claro es que los que manejan las riendas hace tiempo que no buscan ni la verdad ni la libertad. De ahora en adelante los periodistas tendrán que tatuarse aquello de “Lo que no se puede decir, no se debe decir”, que ya adelantaba Larra. De esto hace casi doscientos años, mas nada cambia.
· Publicado en El Confidencial
Posted: December 1st, 2009 under Artículos.
Comments: 2
Comentarios
Comment from Metalik
Time: 3 December, 2009, 6:20 pm
Excelente articulo, señor Bravo; en estos tiempos donde las guadañas censuradoras amenazan con segar nuestras libertades, la identidad de ese misterioso “nosotros” al que usted alude, parece (al menos para mi) mas clara:
TODOS…. nosotros.
Algunos nos ganamos censura, otros son tan estupidos que no se la merecen por que se la crean ellos mismos para si y para idiotizar a los demas.
No hay libertad sin limites a su irresponsable ejercicio; pero en cuanto a libertad de expresión, el abosulto prevalece.
Nunca habra paz mientras no haya libertad.
Por tanto, la lucha continua.
Un saludo de alguien que respeta la libertad tanto como usted (creo).
Comment from Metalik
Time: 3 December, 2009, 6:22 pm
P.D. excelente articulo el suyo acerca de la ley de censura de internet.


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